
Cuando hablamos de dormir mejor, siempre escuchamos lo mismo, que usemos menos pantallas, tomar menos café y tener horarios regulares. Pero existen otras estrategias respaldadas por la ciencia que suelen pasar desapercibidas.
Una de ellas es poner una alarma para ir a dormir, no solo para despertar. Muchas personas retrasan la hora de acostarse sin darse cuenta y terminan acumulando una deuda de sueño.
Cree un ritual repetitivo de 20 a 30 minutos antes de acostarse, una infusión sin cafeína, lectura ligera, estiramientos suaves o música relajante. El cerebro aprende a asociar esa rutina con el momento de dormir.
También puede ayudar una cena rica en alimentos que aportan triptófano, como yogur, leche, pavo, huevo o kiwi. Algunos estudios sugieren que estos favorecen la producción de melatonina y serotonina. Finalmente, aleje las pantallas y el celular de su espacio de descanso.
