
Las enfermedades respiratorias suelen aparecer cuando las defensas están bajas. Por eso, es esencial mantener fuerte el sistema inmune. El magnesio es un gran aliado en este aspecto. Además de su ingesta diaria, también puede aplicarse diluido en agua para masajear el pecho y la espalda en casos de asma o bronquitis. Para ello, pueden utilizar lociones de magnesio, como nuestra Loción de Magnesio Dr. Pérez-Albela.
También son beneficiosos el kion, la zanahoria, la sábila licuada con su propio jugo y la salvia con hinojo. Otros alimentos ricos en magnesio son los frutos secos, el ajonjolí, las pecanas, las nueces, el germen de trigo, los berros, las alcachofas, el cochayuyo, el diente de león y la achicoria. Inclúyanlos en su dieta diaria.
El estiramiento y la actividad física deben ser parte de la rutina. Salgan a caminar, hagan deporte, bailen. El movimiento mejora el ánimo y nos conecta con la energía vital.
Antes de salir de casa, realicen una pequeña rutina. Frótense las manos y respiren profundamente y activen el cuerpo. Si tienen hijos, háganlo también con ellos antes de que salgan al colegio: ese calor los acompañará todo el día
– Masajearse las manos y orejas activan puntos energéticos del cuerpo.
– Jalarse los dedos, especialmente el meñique, ayuda cuando hay presión baja.
– Realicen manualidades como pintar, tejer y cocinar para movilizar la energía.
– Eviten hablar mucho en la calle: el aire frío entra directo a los pulmones.
– Prendan una vela en casa: deshumedece y relaja.
– Respiren por la nariz para calentar el aire antes de que llegue a los pulmones.
– Usen doble media, bufanda y plantillas de cuero si hay mucha humedad.
– Y, sobre todo, ríanse. La risa genera calor, oxigena el cerebro y moviliza todo el cuerpo.
Si aprendemos a escucharnos, a cuidarnos con lo natural, a movernos y a comer con sabiduría, podemos vivir el invierno con energía y bienestar.
