
Una caminata breve después de comer puede tener un efecto más importante del que muchas personas imaginan. Caminar entre 10 y 15 minutos es una de las estrategias más sencillas y mejor respaldadas por la evidencia para mejorar el control de la glucosa después de las comidas.
Cuando caminamos, los músculos utilizan parte de la glucosa que circula en la sangre. Esto ayuda a reducir el aumento de la glucosa que normalmente ocurre después de comer, especialmente si la comida contiene carbohidratos.
Diversos estudios muestran que caminar entre 10 y 15 minutos después de las comidas puede mejorar la respuesta glucémica, incluso en personas con prediabetes o diabetes tipo 2. Además, es una actividad fácil de incorporar a la rutina diaria.
No es necesario caminar rápido. Un paso cómodo, pero continuo, suele ser suficiente para obtener beneficios.
Eso sí, caminar después de comer no reemplaza el ejercicio regular. Es una estrategia complementaria que, repetida todos los días, puede contribuir a una mejor salud metabólica.
