La columna de Javier: China en el futuro | COLUMNISTAS

Una noticia conocida esta semana que particularmente llamó mi atención fue la realización de una sorprendente puesta en escena del Inti Raymi nada menos que en el corazón de la ciudad de Shanghái, en la República Popular China.

Una de las ceremonias más importantes del Imperio Incaico, por primera vez, se realizó en el país de la seda. Shanghái es una ciudad futurista que, en apenas treinta años, se ha transformado en una inmensa urbe moderna dominada por rascacielos iluminados en las noches.

China vive en el futuro, y no solo porque nos lleva 13 horas de adelanto, sino por su constante progreso tecnológico y, sobre todo, por el notable avance sociocultural de su población.

Considero que existen varios factores de China que deberían imitarse. Uno de ellos es la infraestructura y el orden urbano. Muchas de sus ciudades cuentan con transporte moderno, sistemas inteligentes y una sólida cultura de respeto a las normas públicas. Asimismo, destaca el impulso a la investigación y el desarrollo científico. A ello se suma una fuerte cultura del estudio y el aprendizaje tecnológico. En este último aspecto nos llevan varios años de ventaja, pues la alta adaptación tecnológica se ha convertido en una habilidad transversal que atraviesa distintos ámbitos de la vida cotidiana.

Todo esto me trae a la memoria al recordado periodista viajero y profesor sanmarquino Manuel Jesús Orbegozo, quien visitó por lo menos tres veces el país asiático. En sus reportajes periodísticos revelaba el espíritu trabajador, la perseverancia incansable y el progreso constante del pueblo chino. A través de sus escritos, Orbegozo comenzaba a presagiar lo que China, a pesar de las adversidades políticas y sociales, terminaría convirtiéndose en la actualidad: una potencia tecnológica, económica y cultural.

El registro de sus recurrentes visitas al país de Xi Jinping han quedado inmortalizados principalmente en dos libros: Reportaje a China (1972) y Tian Anmen: la otra cara de la medalla (1989). En esta última obra relata sobre la masacre y revuelta de estudiantes contra el gobierno chino por la corrupción, inflación y el aumento de las desigualdades sociales. Orbegozo estuvo tres días antes en que se desencadenara la represión militar y a través de una detallada información y un revelador enfoque cuenta los pormenores del acontecimiento.

“Considero necesario ofrecer mi versión de los sucesos de Tian Anmen ocurridos en junio último, por dos razones: primero, porque desde hace dos décadas, soy testigo muy cercano del desarrollo político de China; y, segundo, porque a mi juicio, dichos sucesos fueron relatados unilateralmente por algunos medios de comunicación occidental”, escribe Orbegozo.

China, al igual que el Perú, posee una historia milenaria, por lo que todavía hay mucho que aprender, reflexionar y contar sobre ambos pueblos. Nos vemos.

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