Venezuela, Irán, Cuba y la dictadura en la mente

La caída de la teocracia en Irán sigue los pasos del fin del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Venezuela, Irán y próximamente Cuba. Tres dictaduras que llegarán a su fin este 2026 y con ellas caerán tres de los principales referentes de la izquierda autoritaria o lo que queda de ella. Sin embargo, sería ingenuo pensar que el fin de un régimen dictatorial acabará también con sus defensores. Nada más lejos de lo que sucederá.

El fanatismo político nunca ha estado sujeto a la realidad. Sobre todo en regímenes autoritarios, donde la verdad es un bien escaso.  Los alemanes —que tienen palabras para todo— acuñaron un término interesante: Mauer im Kopf (‘muro mental’) para explicar cómo el Muro de Berlín podía seguir en la mente de la gente aún después de su caída. Si hoy Cuba sigue seduciendo a ingenuos culpando al bloqueo de la crisis, es difícil pensar que tras la inminente caída del régimen no aparecerán nuevas excusas para seguir defendiendo el comunismo en la isla. Las preferencias políticas son irracionales, casi completamente emocionales. Y por eso mismo, al menos por unos años, podría suceder incluso lo contrario: podría crecer aún más el fanatismo por las posturas socialistas, como una reivindicación de los regímenes caídos. Y podría haber incluso una súbita alza de sentimiento antiestadounidense. En plenas elecciones presidenciales es de esperar, por ejemplo, que candidatos como Ronald Atencio o Roberto Sánchez salgan a agitar las nostalgias socialistas y defender la “dictadura en la mente”. Incluso las irreverentes declaraciones del embajador estadounidense en el Perú podrían encender nuevamente el debate en torno al sentimiento antiestadounidense. No es socialismo: es la tercera ley de Newton. Toda acción tiene una reacción. 

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