Seguro de fondo universitario, ¿desde cuándo se planifica? La tendencia que gana terreno | TU-DINERO

Entre las alternativas que han ganado espacio se encuentran los seguros de fondo universitario, productos que combinan ahorro y protección con el objetivo de garantizar recursos para financiar estudios superiores en el largo plazo.

La preocupación no es casual. Elmer Sánchez, docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Lima, señaló que los costos de la educación superior han mostrado una tendencia creciente en los últimos años debido al incremento de gastos asociados a infraestructura, tecnología, investigación, salarios docentes y servicios estudiantiles. A ello se suman factores como la inflación, que impacta en rubros complementarios como transporte, alimentación, materiales de estudio y vivienda.

Según el especialista, en muchos casos la llamada “inflación educativa” puede crecer incluso por encima del índice promedio de la economía, lo que obliga a las familias a anticipar con mayor cuidado cómo financiarán la formación profesional de sus hijos.

Para Jorge Carrillo, docente de Pacífico Business School y especialista en finanzas, la creciente atención hacia este tipo de instrumentos responde a una realidad cada vez más evidente: sostener la educación de un hijo implica un compromiso económico de muchos años.

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“El costo de la educación es cada vez mayor y a los padres les toca financiar la educación de sus hijos durante más de 15 años, considerando desde el nivel inicial hasta la universidad. El periodo de solvencia que uno debe mantener para cubrir esos gastos es bastante largo”, explicó.

Desde esa perspectiva, el especialista considera que los seguros de fondo universitario pueden convertirse en una herramienta útil dentro de una estrategia de planificación financiera familiar de largo plazo.

¿Seguro, ahorro o inversión?

Uno de los aspectos que más dudas genera entre los padres es la diferencia entre ahorrar por cuenta propia, invertir en otros instrumentos financieros o contratar un seguro universitario.

Según Carrillo, las cuentas de ahorro suelen ofrecer una tasa de interés relativamente estable, mientras que productos como los fondos mutuos presentan rendimientos variables. En cambio, los seguros universitarios establecen condiciones definidas desde el inicio respecto a los beneficios esperados al culminar el plazo contratado.

Sin embargo, advirtió que estos productos no necesariamente cubrirán la totalidad de los costos educativos futuros.

“Siempre habrá un costo mayor de la educación por un tema inflacionario. Lo que hace el fondo universitario es darte una cobertura que puede ser incluso parcial, no necesariamente total, pero que te permite aliviar esa carga”, sostuvo.

El especialista recomienda que las familias no concentren todos sus recursos en un solo instrumento. Por el contrario, considera conveniente combinar ahorro, inversión y seguros para diversificar riesgos y construir una estrategia más sólida.

El costo universitario va más allá de la pensión

Sánchez advirtió que uno de los errores más frecuentes de las familias es concentrarse únicamente en la pensión universitaria al proyectar el costo de una carrera profesional.

Explicó que existen gastos complementarios que suelen pasar desapercibidos, como movilidad, alimentación, materiales académicos, transporte o incluso vivienda para estudiantes que deben trasladarse a otra ciudad. Asimismo, señaló que cada vez cobran mayor importancia desembolsos posteriores relacionados con la inserción laboral, como certificaciones, especializaciones o programas de capacitación.

“Cuando se proyecta el costo total de una carrera, es importante considerar el conjunto de gastos asociados y no solo la matrícula o pensión”, indicó.

¿Qué evaluar antes de contratar?

Antes de adquirir un seguro universitario, Carrillo aconseja revisar tres aspectos fundamentales:

  • La capacidad real de pago de la familia durante todo el periodo del contrato.
  • El monto que se requerirá para financiar los estudios superiores en el futuro.
  • Los plazos del producto y su correspondencia con el momento estimado en que el hijo ingresará a la universidad.

“Sería lamentable que estés pagando unos años y después lo dejes en el aire”, comentó.

Por ello, señala que el primer paso debe ser ordenar las finanzas familiares y generar excedentes mediante un presupuesto que permita optimizar los gastos corrientes.

Desde una perspectiva económica, Sánchez considera que la principal ventaja de planificar tempranamente es distribuir el esfuerzo financiero a lo largo del tiempo. Recordó que la educación superior es un gasto previsible para la mayoría de familias, por lo que empezar cuando los hijos son pequeños permite acumular recursos con mayor facilidad y reducir el riesgo de endeudamiento futuro.

Especialistas recomiendan evaluar capacidad de pago, plazos y necesidades futuras antes de contratar este tipo de productos. Foto: Andina/ referencial.

Especialistas recomiendan evaluar capacidad de pago, plazos y necesidades futuras antes de contratar este tipo de productos. Foto: Andina/ referencial.

Cobertura y protección

Desde la perspectiva de la industria aseguradora, estos productos han evolucionado de manera importante en los últimos años.

Carlos Nakandakare, director de la unidad de negocio vida de Mapfre, explicó que un seguro de fondo universitario integra protección y acumulación de capital en un mismo instrumento.

Entre las coberturas básicas figuran fallecimiento natural o accidental y sobrevivencia. Además, pueden incorporarse beneficios adicionales como invalidez total y permanente, enfermedades graves, doble indemnización por muerte accidental y exoneración del pago de primas.

“Este tipo de seguro está diseñado para que la educación no dependa de la estabilidad económica del presente, sino de una planificación asegurada en el tiempo”, indicó.

El ejecutivo señaló que el objetivo es proteger la continuidad del financiamiento educativo frente a situaciones que puedan afectar la generación de ingresos o la capacidad de mantener el ahorro previsto.

Una demanda en crecimiento

El interés por los seguros de fondo universitario también se refleja en el comportamiento del mercado. Rodrigo Zavala, gerente de Vida y Pensiones de Pacífico Seguros, señaló que la demanda de este producto se ha duplicado en los últimos tres años.

Según el ejecutivo, la compañía registró un incremento de 10% en la cantidad de clientes frente al año anterior y un crecimiento de 30% entre 2024 y 2025.

Uno de los factores que impulsó este avance fue la incorporación de la contratación en soles, una característica que permitió alinear mejor el producto con las necesidades de planificación financiera de las familias.

De acuerdo con Mapfre, la demanda también ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsada por una mayor percepción de riesgo tras la pandemia, el incremento de los costos educativos y la búsqueda de soluciones que combinen ahorro y protección.

Como resultado, el seguro de fondo universitario ha dejado de ser visto como un producto complementario para convertirse en una herramienta relevante dentro de la planificación financiera de muchas familias.

¿Quiénes lo contratan?

En Pacífico Seguros, el perfil de contratación se ha mantenido relativamente estable durante los últimos años. Zavala indicó que la mayoría de clientes tiene entre 35 y 45 años y que, en la mayor parte de los casos, los hijos o beneficiarios tienen menos de 10 años.

“Esto está estrechamente alineado con una planificación temprana del ahorro para financiar sus estudios universitarios”, explicó.

El ejecutivo añadió que hombres y mujeres participan de manera prácticamente equilibrada en la contratación de estos productos, lo que evidencia que la preocupación por el financiamiento de la educación se comparte dentro de los hogares.

¿Cuánto cuesta y cuánto se puede acumular?

El costo de estos seguros depende de variables como la edad y el estado de salud del asegurado, la suma asegurada, el plazo, la moneda elegida y las coberturas adicionales contratadas.

Según Nakandakare, los planes pueden partir desde aproximadamente S/ 150 mensuales.

El monto final que una familia puede acumular dependerá del tiempo de ahorro, la prima contratada y la rentabilidad obtenida. En plazos de entre 10 y 18 años y con aportes constantes, el fondo puede llegar a cubrir una parte importante o incluso la totalidad de una carrera universitaria en el país. Y es que, las sumas aseguradas, agregó, pueden alcanzar hasta S/ 1.5 millones.

Para el ejecutivo, una de las principales ventajas radica en iniciar la planificación cuando los hijos aún son pequeños, ya que ello permite acumular un mayor capital con un menor esfuerzo mensual.

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Dudas más frecuentes

Entre las dudas que suelen expresar los padres antes de contratar un seguro universitario destacan la idea de que es suficiente ahorrar por cuenta propia, que se trata de un producto costoso o que el dinero se pierde si no ocurre un siniestro.

Nakandakare considera que todavía existe un desafío importante en materia de educación financiera, debido a que muchas personas observan estos productos únicamente desde la óptica del ahorro y no del componente de protección que incorporan.

A estas inquietudes se suman otras relacionadas con el incremento de los costos educativos. Rodrigo Zavala, de Pacífico Seguros, señaló que una de las consultas más frecuentes es si el fondo acumulado será suficiente para cubrir los estudios universitarios de sus hijos.

También existe preocupación sobre qué ocurriría si el asegurado fallece o queda inválido antes de culminar el pago de la póliza. Según explicó, estos productos contemplan mecanismos como la exoneración del pago de primas por fallecimiento o invalidez total y permanente, además de la continuidad del respaldo financiero previsto en el contrato.

Para el ejecutivo, este comportamiento no hace más que reflejar una mayor preocupación de las familias por asegurar el acceso de sus hijos a la educación superior mediante mecanismos de ahorro y protección de largo plazo.

SOBRE EL AUTOR

Giancarlos Torres

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.

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