
Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Silvana, de 28 años, que nos escribe desde Surco.
Doctora Magaly Moro, recurro a usted con el corazón destrozado tras descubrir algo que jamás imaginé. Hace unos días, la curiosidad me ganó y terminé revisando el teléfono de mi pareja. Lo que encontré me dejó fría: mantiene intensas conversaciones con su exenamorada, llenas de una complicidad evidente. Se escriben mensajes sumamente cariñosos donde recuerdan con nostalgia momentos íntimos de su antigua relación sentimental.
Esos textos no son simples saludos cordiales, sino que destilan coqueteos. Siento una profunda decepción porque yo ya tenía sospechas de que él me ocultaba algo desde hace meses. Su actitud esquiva y las constantes sonrisas frente a la pantalla me obligaron a indagar por mi cuenta. Ahora que tengo la amarga certeza de su traición, me encuentro atrapada en un laberinto sin salida.
Tengo miedo de encararlo porque no quiero que me tilde de loca o invasiva. Si le confieso la verdad, sabrá de inmediato que violé su privacidad al revisarle el celular. No sé si reclamarle con todas mis fuerzas o simplemente guardar este dolor y fingir que no sé nada. Esta incertidumbre me está carcomiendo por dentro y temo actuar impulsivamente guiada por la rabia del momento.
Amo a mi novio, pero la desconfianza se ha instalado en mí. No merezco vivir con la duda constante de saber si él sigue enamorado de su ex o no. Necesito que me ayude a aclarar mi mente antes de que cometa una locura irreparable con él. Por favor, doctora, dígame cómo manejar esta situación sin salir más lastimada de lo que ya estoy.
CONSEJO
Querida Silvana, la base de toda relación es la confianza y tú ya la perdiste al revisar su intimidad y confirmar tus sospechas. No puedes vivir con esa cruz en la espalda fingiendo que nada pasa; el silencio solo prolongará tu sufrimiento. Busca un momento tranquilo para hablar con él, pon las cartas sobre la mesa con madurez y prioriza tu paz mental sobre el miedo al reclamo. Suerte.
