
Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Hernán, de 41 años, que nos escribe desde Surco.
Hernán (41 años, Surco). Doctora, hace tiempo quería escribirle, pero no me atrevía por vergüenza. Sin embargo, después de ver cómo Alejandra Baigorria trataba a Said Palao durante las últimas semanas, sentí que necesitaba desahogarme. No sé cómo será realmente su relación y tampoco me corresponde juzgarlos, pero muchas de esas actitudes me hicieron pensar en mi matrimonio.
Mi esposa tiene un carácter muy fuerte y suele querer imponer su forma de hacer las cosas. Cuando conversamos, muchas veces descalifica mis opiniones o decide por los dos sin preguntarme qué pienso. Si no estoy de acuerdo, me hace sentir que soy yo quien está equivocado o que no entiendo las cosas.
Lo que más me duele es que esa actitud también aparece cuando estamos con otras personas. Me corrige delante de amigos o familiares, responde por mí y, en varias ocasiones, incluso me ha pedido que me calle porque, según ella, estaba diciendo algo que no venía al caso. Todos lo toman como una broma, pero yo me siento avergonzado y desautorizado.
La amo y reconozco que tiene muchas virtudes, pero también siento que he ido perdiendo seguridad y confianza. A veces me descubro pidiéndole permiso hasta para tomar decisiones sencillas, solo para evitar conflictos. No quiero terminar mi matrimonio, pero tampoco quiero seguir sintiéndome invisible dentro de él. ¿Cómo puedo hacerle entender que una relación no debería construirse desde el control sino desde el respeto?
CONSEJO
Hernán, cuando en una relación una de las partes siente que pierde voz, es importante no normalizarlo ni seguir cediendo por evitar conflictos. Busca un momento tranquilo para hablar con tu esposa sobre cómo te afectan estas situaciones, usando ejemplos concretos y sin confrontación. Si no hay cambios, la terapia de pareja puede ayudar a replantear la dinámica antes de que el desgaste sea mayor.
