Experian desarrolló, por primera vez, un índice de bienestar financiero que se compone de cinco variables: control financiero, resiliencia financiera, capacidad de cumplir metas, tranquilidad o estrés financiero y score crediticio (salud crediticia).
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Así, se construyó un puntaje del 0 al 100, siendo este último el nivel óptimo y que expresa mayor bienestar.
Al desarrollar el estudio entre los peruanos, de las cinco secciones mencionadas, aquellas donde se obtuvo el menor puntaje fue en estrés financiero (59.6). Pero dentro de ese rubro, hubo un apartado en particular que mostró el peor resultado: ansiedad por dinero (48.7), siendo el único en el que las personas caen por debajo del umbral de 50.
Así, en lo que se refiere a ansiedad por el dinero, nuestro país se encuentra en un nivel subóptimo o por debajo de lo óptimo, considerando que 50 sería una puntuación neutral.
“(Ese apartado de ansiedad por el dinero) es cuando le preguntas a la persona qué tan ansiosa se siente de llegar a fin de mes, si le va a alcanzar o no el dinero”, detalló Elio Peralta, consultancy and business development manager de Experian Perú.
“(Ese indicador) es algo que debemos mejorar. La salud mental o la ansiedad es algo que realmente puede afectar”, añadió.
Peralta refirió, además, que la ansiedad suele ser explicada más por la falta de ingresos que de control de gastos.

Una adecuada planificación financiera permite ordenar ingresos, gastos y deudas, y fortalecer la economía familiar. Foto: Andina/ Referencial.
Consecuencias
“Muchos de los problemas financieros traen consecuencias directas en temas de salud y de relaciones familiares, ya sea de pareja o de padres con hijos, es decir, suelen afectar a todo el entorno familiar y no solo a la persona que lo está experimentando (directamente). Entonces, (la ansiedad por el dinero) no es un tema marginal, puede generar problemas de afección incluso de la salud”, advirtió Claudia Sícoli, directora académica de las carreras de economía de la UPC.
Sugirió, además, que para reducir esa ansiedad por el dinero las personas podrían conseguir un ingreso adicional con un segundo trabajo o alguna actividad, por ejemplo, los fines de semana, siendo lo más importante equiparar los ingresos con los gastos. Asimismo, no recomendó adquirir una deuda, salvo que surja un gasto imprevisto o extraordinario.

Componentes del indicador de bienestar financiero.
Adultos mayores
Otro resultado del estudio de Experian es que, en la sección de resiliencia, Perú mantiene un puntaje (considerando del 0 al 100) de entre 61 y 65.1 en todos los grupos etarios hasta los 64 años. Sin embargo, a partir de esa edad, se observa una caída abrupta a 42.5.
La resiliencia financiera mide la capacidad que tienen las personas para afrontar shocks económicos o imprevistos sin comprometer su estabilidad.
“Creo que debemos poner atención especial a esa población (de adultos mayores) porque siente que ante cualquier eventualidad no va a tener las herramientas financieras para poder enfrentarlas. Eso podría llevarnos a una reflexión sobre qué se podría realizar para que no tengan esa ansiedad”, expresó Peralta.
Esa mayor preocupación que señala Experian podría explicarse porque es un grupo en edad de jubilación, que ya no genera los mismos ingresos recurrentes.
Lo anterior se condice, además, con el hecho de que, tras los ocho retiros de los fondos de pensiones, una gran parte de los afiliados a las AFP han dilapidado su ahorro previsional.
“En general, la gente no ahorra mucho (para la vejez), ya sea porque el nivel de ingresos no lo permite o porque existe una cultura muy limitada de los beneficios del ahorro. Eso se notó porque, cada vez que hubo posibilidad de retiro (de los fondos de pensiones), las personas lo hicieron aunque no lo necesitaran en ese momento”, señaló Sícoli.

En general, las personas no ahorran para la jubilación. (Foto: Andina)
Además, si se observa la población en su conjunto, solo el 30% de los trabajadores está en la formalidad, y el resto no está obligado a aportar al sistema previsional, por lo que en la vejez están más expuestos.
Pero el estudio citado muestra otro dato llamativo: las personas mayores muestran un mejor control de sus gastos. Así, en la sección de control financiero obtienen un puntaje de 69.8, mayor al de otros grupos de edad. Según Experian, ello puede reflejar una mayor cultura de austeridad y disciplina financiera en generaciones mayores, menor exposición al crédito de consumo y una gestión más conservadora del presupuesto.
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Este indicador mide la capacidad de los hogares para afrontar shocks económicos sin comprometer su estabilidad.
Crédito formal
Consultado sobre las fragilidades que puede mostrar el Perú en términos financieros, Elio Peralta, de Experian, señaló que sería importante que aumente el acceso al crédito formal.
“A nivel de la región somos los que tenemos el menor porcentaje de personas con créditos formales”, mencionó.
Solo alrededor de un tercio de la población adulta en el Perú accede al crédito formal en el sistema financiero.
Experian construyó un índice de bienestar financiero donde se alcanzó 59.8, siendo 100 el máximo posible. Se basó en una encuesta online a 1,000 personas mayores de 18 años residentes en el país. El trabajo de campo se desarrolló en marzo del 2026 y también se llevó a cabo en Chile, Colombia y Panamá.
Dentro del estudio, la sección de salud crediticia (acceso a financiamiento) muestra un dato objetivo con base en información de entidades financieras y empresas de otros sectores como retail y telecomunicaciones.

