
Durante más de 40 años como médico, José Luis Pérez-Albela ha visto que el cuidado de la salud va mucho más allá de tratar una enfermedad. Con el tiempo, sus experiencias con pacientes y su propia búsqueda personal lo llevaron a reflexionar sobre algo tan cotidiano como las palabras, aquello que pensamos, decimos y escuchamos también puede influir en nuestras emociones, decisiones y bienestar.
El especialista presenta este domingo 2 de agosto su libro “Palabras que sanan” en la Feria Internacional del Libro de Lima y conversó con OJO sobre el vínculo entre lenguaje, mente y bienestar.
– En “Palabras que sanan” aborda el poder del lenguaje. ¿Cómo fue entendiendo la relación entre lo que pensamos, decimos y nuestra salud?
Así como el ayuno es el silencio del cuerpo, hay que silenciar la mente. No solamente es silencio de palabra, sino quitar la mente. Muchas veces hablamos de más. Lo más triste es hablar mal de los demás. Hay mucha gente que tiene complejo de periodista o de juez supremo. Y lo que hace es envejecer su mente y su alma y enfermar su cuerpo.
– Después de más de 40 años ejerciendo la medicina, ¿qué experiencias fueron cambiando su manera de entender la relación entre el cuerpo, la mente y las emociones?
El gran problema de la humanidad es que vivimos en un tiempo donde todo está acelerado. Así como comemos rápido y mal, también hemos perdido algo importante: el silencio. Cuando uno se despierta antes de que amanezca, se carga de silencio, porque las ciudades tienen una contaminación acústica terrible. También hay que aprender a meditar. El silencio tiene sonido. No habría música sin silencio.
– Cuando se habla de que las palabras pueden sanar, algunas personas podrían verlo como un mensaje motivacional. Desde la evidencia científica, ¿qué relación hay entre pensamientos, emociones, lenguaje y el funcionamiento del organismo?
La lengua es como el timón de un barco, que es chiquito, pero mueve un tremendo barco. Lo dice Santiago, en la Biblia. La lengua es pequeña, pero puede reconstruir naciones en pocas horas o destruir una vida en unos minutos. El área de la palabra está en Broca y Wernicke, en el hemisferio izquierdo. Por eso hay que saber controlar el verbo. Cuando hay que callar, hay que saber callar, y cuando hay que hablar, hay que saber hablar.
– Su propuesta integra medicina, nutrición, prevención y una dimensión espiritual de la salud. ¿Cómo conviven la espiritualidad y la evidencia científica en su propuesta?
Ahora se habla de la nueva medicina, donde más importante que curar la enfermedad es sanar al enfermo. Existe un efecto placebo para curar, pero también un efecto nocebo que puede enfermar. El efecto nocebo es el miedo, lo que ha pasado en la pandemia. Cuando uno crea pánico por hablar de más, eso baja el sistema inmune. Tenemos células que defienden al organismo y pueden bloquearse por el miedo, los resentimientos, los rencores o el mal uso de la palabra.
El libro incorpora un código QR con lenguaje de señas para acercar su contenido a personas sordas.
2 de agosto será la presentación de “Palabras que sanan” en la Feria Internacional del Libro de Lima, a las 3:30 de la tarde.
40 años de trayectoria médica reúne el Dr. José Luis Pérez-Albela, quien propone una mirada integral de la salud.
Pérez-Albela advierte sobre el impacto de hablar mal de los demás en la salud.
12 libros ha publicado el Dr. José Luis Pérez-Albela a lo largo de su trayectoria dedicada a la salud preventiva e integrativa.
