
Con el paso del tiempo, hay cambios en la piel que suelen aparecer especialmente en etapas propias del cuerpo femenino. Se vuelve más fina, seca, sensible o se marca con facilidad. Incluso pueden aparecer moretones con pequeños golpes o esa sensación de que “ya no es la misma”. Y no, no es solo cuestión de edad.
Las hormonas cumplen un rol clave en la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, componentes que mantienen la piel firme, hidratada y resistente. Cuando sus niveles disminuyen, la piel pierde grosor y capacidad de recuperación. De hecho, en los primeros años tras la menopausia puede reducirse de forma importante el colágeno cutáneo.
También puede ocurrir en hombres, pero suele ser más lento porque su descenso hormonal es mucho más progresivo.
La piel no se cuida solo con cremas. Incluir suficiente vitamina C y omega 3 en la alimentación ayuda a estimular los tejidos y conservar mejor la estructura y calidad de la piel.
