Hoy, las mayores fugas de dinero no siempre se pagan en efectivo ni se perciben al momento, sino que llegan cada mes de forma automática a través de suscripciones digitales y compras en cuotas sin intereses, advierte Daniel Chicoma, especialista en marketing y finanzas personales.
Servicios de música y video por streaming, aplicaciones de videoconferencias, plataformas profesionales, delivery, taxis por aplicativo y otras membresías digitales forman parte de los denominados “nuevos gastos hormiga”.
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Sin embargo, el experto considera que el término ya no refleja su verdadero impacto. “Más que gastos hormiga, hoy hablamos de gastos termita, porque van debilitando las finanzas poco a poco sin que la persona lo note. Cada pago parece pequeño, pero al sumarlos representan un monto importante al final del mes”, explica.
El principal riesgo es que muchos de estos cobros son automáticos. Al revisar el estado de cuenta, es común encontrar una larga lista de cargos de bajo valor que suelen pasar desapercibidos, dijo. Un pago de S/20, S/30 o S/50 puede parecer insignificante por separado, pero al acumular varias suscripciones el desembolso mensual puede superar fácilmente los cientos de soles, manifestó.
Cuotas sin intereses
A ello se suma otro fenómeno que gana terreno: las compras en cuotas sin intereses. Aunque este mecanismo permite distribuir el pago de productos de mayor valor, también puede generar una falsa sensación de capacidad de gasto, indicó.
El problema aparece cuando el consumidor acumula varias compras financiadas al mismo tiempo y termina destinando una parte importante de sus ingresos mensuales al pago de cuotas, incrementando el riesgo de sobreendeudamiento.
El especialista recomienda realizar una revisión periódica del estado de cuenta para identificar todos los cargos recurrentes y preguntarse si realmente se utilizan los servicios contratados.
También aconseja cancelar las suscripciones que permanecen inactivas, evitar contratar plataformas por impulso y llevar un registro de las compras en cuotas antes de asumir nuevos compromisos.
En un contexto donde cada vez más pagos se realizan de manera digital y automática, mantener el control de estos “gastos termita” resulta clave para evitar que pequeñas decisiones de consumo se conviertan en una carga para el presupuesto familiar, puntualiza Chicoma.
“Reevaluar periódicamente qué servicios aportan valor y cuáles pueden eliminarse es una de las formas más sencillas de recuperar espacio en las finanzas personales y prevenir el sobreendeudamiento”, sugirió.
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