En el libro de Apocalipsis (6:1-8), se describen cuatro jinetes quienes traerán la peste, la enfermedad, la guerra, destrucción escasez de alimentos y la pobreza al mundo. Estos 4 jinetes son considerados como símbolos de los juicios de Dios sobre la humanidad y se les describe como los heraldos del fin del mundo.
Cuando conversamos con los pacientes sobre los síntomas que padecen durante un ataque de migraña, me hace recordar a estos jinetes bíblicos, pues hay enfermedades que retroalimentan la migraña prolongándola y complicándoles la vida. Veamos algunas de estas.
La frustración por no poder controlar la frecuencia de las migrañas lleva al paciente a tener trastorno del ánimo, como es la depresión (primer jinete). La depresión empeora la migraña y la migraña empeora la depresión. Hay que romper ese círculo vicioso. Debemos tener en cuenta que las tasas de depresión en pacientes con migraña son más altas que en la población general.
La algofobia (miedo al dolor) genera mucha ansiedad en el paciente, pues es impredecible el momento en que puede venir un ataque de migraña. Esto lleva al paciente a desarrollar cuadros de ansiedad (segundo jinete) que, a su vez, actúan como un disparador de la migraña. La algofobia lleva al paciente a tomar pastillas para “prevenir” una migraña, lo cual lo lleva a los pocos meses a desarrollar cefalea por sobreuso de medicamentos. Hay que evitar el consumo excesivo de analgésicos.
Hoy se sabe más sobre la relación del insomnio (tercer jinete) y la migraña. Estudios recientes han encontrado que el cerebro tiene un sistema de baja policía llamado sistema Glinfático. Este sistema Glinfático “limpia” el cerebro de todos esos elementos “tóxicos” (neurotransmisores excitatorios), reseteándolo durante el sueño. Por lo tanto, una buena calidad de sueño es clave para el control de las migrañas.
Finalmente, el cuarto jinete que atormenta al paciente con migraña es el bruxismo y los trastornos de la articulación temporomandibular. Esta alteración lleva a dolor crónico que actúa como cronificador de la migraña. Rechinar los dientes al dormir es una alerta sobre la posibilidad de tener bruxismo.
El tratamiento de la migraña es como una mesa de 4 patas. Una pata es el médico que evalúa al paciente. La segunda pata es el tratamiento farmacológico que prescribe el médico. La tercera pata son los tratamientos no farmacológicos como son por ejemplo prescribir una férula para el bruxismo o recomendar una buena higiene de sueño. Y la cuarta pata, quizá la más importante, es el paciente. El paciente debe entender que controlar las migrañas toma un tiempo y no debe esperar que exista una varita mágica que desaparezca sus dolores en poco tiempo.
Si una de las patas falla, la mesa estará inestable y no cumplirá su función adecuadamente.
