
Pasamos hasta un cuarto de nuestra vida durmiendo, pero ¿alguna vez nos hemos preguntado qué respiramos mientras lo hacemos? El dormitorio, ese espacio que asociamos con descanso y renovación, también puede ser un lugar de exposición a alérgenos invisibles que impactan la calidad del sueño.
De acuerdo a expertos de Dyson, , la compañía global de investigación y tecnología originaria del Reino Unido, pasamos hasta el 90 % del tiempo en interiores. Este dato cobra especial relevancia en contextos urbanos o con cambios de clima, donde es común mantener las ventanas cerradas y reducir la renovación del aire. En espacios como el dormitorio, esto puede favorecer que ciertos contaminantes o partículas presentes en el ambiente permanezcan por más tiempo en circulación, especialmente durante las horas de descanso.
Durante la noche, compartimos nuestro espacio de descanso con partículas microscópicas que se acumulan en colchones, almohadas, sábanas y alfombras.
Expertos explican que el polvo del hogar está compuesto principalmente por células muertas de la piel, polen y cabello, que pueden agitarse con el movimiento nocturno. Estas partículas pueden provocar alergias o molestias respiratorias que interrumpen el sueño.
Además, se ha demostrado que la mala calidad del aire interior puede:
- Afectar la eficiencia del sueño (el porcentaje de tiempo en cama que realmente dormimos)
- Dificultar conciliar y mantener el sueño
- Alterar la respiración
- Aumentar la somnolencia durante el día.
Aunque muchas veces lo pasamos por alto, el aire que respiramos mientras dormimos tiene un impacto directo en cómo nos sentimos al despertar.
Recomendaciones para mejorar el aire en el dormitorio
1. Limpia colchones y ropa de cama con frecuencia: Lavar sábanas con regularidad y aspirar el colchón con una herramienta adecuada ayuda a eliminar ácaros y polvo.
2. Usa purificadores que filtren y regulen la temperatura: Hoy existen en el mercado soluciones que no solo elimina hasta el 99,97% de partículas ultrafinas de hasta 0,03 micras, sino que también ventila y regula la temperatura. Además, cuenta con un modo nocturno con menor nivel sonoro y temporizador, ideales para un uso en la noche sin interrupciones.
3. Establece una rutina de limpieza constante: Una limpieza continua evita que las partículas se acumulen. Aunque no siempre se vean, siguen presentes y pueden afectar la calidad del sueño. Aspiradoras como las que tienen luz láser para revelar el polvo invisible permiten una limpieza más precisa.
Dormir bien no solo depende de una buena rutina nocturna, sino también del aire que respiramos. Convertir el dormitorio en un espacio limpio y libre de alérgenos es una forma de autocuidado diario.
