
Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Jorge, de 41 años, que nos escribe desde Miraflores.
Doctora Magaly, llevo cuatro años en una relación, pero hay una sensación persistente que no logro ignorar, siento que el amor parece sostenerse más por mi iniciativa que por un deseo compartido. Soy quien propone los planes, quien abre conversaciones y quien cuida los detalles cotidianos.
Esa dinámica se instaló de forma casi imperceptible. No era algo que me incomodara, incluso lo disfrutaba, porque sentía que aportaba a la relación. Sin embargo, con el tiempo empecé a notar que, si yo no activaba, muchas cosas simplemente no ocurrían.
Mi pareja tiene una forma de ser más reservada. Es afectuosa, pero no suele tomar la iniciativa. Eso me ha llevado a preguntarme si estamos igual de involucrados o si cada uno habita la relación desde lugares distintos.
Cuando intento poner el tema sobre la mesa, su respuesta suele ser que exagero o que esa es su manera de vincularse. Salgo de esas conversaciones con más dudas que claridad, sin saber si estoy pidiendo demasiado o si estoy dejando pasar algo importante.
Me gustaría que existiera un equilibrio más natural, donde no todo dependa de mí. No busco que cambie su esencia, pero sí sentir que hay una intención activa de su parte. Empiezo a notar un desgaste silencioso, no diría que es una crisis evidente, pero sí una sensación de desbalance que, si no se atiende, podría terminar afectándonos.
CONSEJO
Querido Jorge, cuando la relación se vuelve pura rutina, no es que todo esté mal, pero sí se pierde lo que los hacía pareja. Más que hacer grandes planes, prueba con cosas simples, como conversar, compartir un rato sin celulares, salir aunque sea cerca. Fíjate cómo responde tu chica. Eso te va a mostrar si todavía hay ganas de reconectar o si ambos ya se quedaron en “modo costumbre”. Suerte.
