Sea cual fuere el resultado, el próximo Gobierno heredará un escenario político fragmentado, que tendrá correlato en la economía y en los indicadores financieros de las compañías del país.
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“Las elecciones se llevan a cabo en medio de desafíos de gobernabilidad de larga data y una legislatura (Parlamento) fragmentada. Estas condiciones limitarán la capacidad de la próxima administración para impulsar reformas estructurales y grandes proyectos de minería e infraestructura críticos para el crecimiento, independientemente de quién prevalezca”, advierte la calificadora de riesgo Fitch Ratings.
“Es probable que la fragmentación del Congreso y el nuevo Senado limiten cambios políticos importantes. Las persistentes limitaciones de gobernabilidad podrían retrasar las decisiones de inversión y ralentizar la ejecución del gasto de capital (capex)”, agrega la firma. El capex corresponde a aquellos desembolsos que una empresa realiza para adquirir, mejorar o mantener activos a largo plazo, para sostenimiento o expansión de sus negocios.
En los últimos 10 años el Perú está sumido en una crisis política que, entre otras consecuencias, confronta casi permanentemente al Ejecutivo y Legislativo, o, en periodos recientes, deriva en entendimientos que privilegian intereses particulares sobre los del colectivo y que han deteriorado gravemente la calidad de la gestión pública.
Ingresos
En el escenario descrito, Fitch estima que el crecimiento anual de los ingresos de las empresas peruanas en el 2026 y 2027 –durante el primer año y meses del Gobierno entrante– será de 3.3%, inferior al 5.2% observado en el 2025. Previamente, en el 2024, las ventas de las compañías que analiza la agencia de rating, aumentaron 3.7% tras estancarse en el 2023 por la recesión de ese año.
Asimismo, el indicador de gasto de inversión como proporción de los ingresos de las corporaciones será de 12.9% en el presente ejercicio –por la inercia positiva de la inversión privada en la primera mitad del año–, por encima del reportado en el 2025 (10%). Sin embargo, en el 2027 este índice bajará a poco menos de la mitad (6.3%).
Jorge Espada, managing partner de Valoro Capital, manifestó a Gestión que las compañías a las que se refiere Fitch son aquellas que tienen la posibilidad de emitir papeles de deuda en el mercado internacional para financiarse, y que operan en varios sectores como minería, banca, consumo, energía, entre otros.

El indicador de gasto de inversión como proporción de los ingresos de las corporaciones será de 12.9% en el presente ejercicio.
Ralentización
En tal sentido, sostuvo que esa ralentización proyectada de los ingresos empresariales se explicaría, en parte, por el crecimiento de la economía doméstica, que es menor al que se requiere para reducir significativamente la pobreza. Lo sectores como el extractivo y el agroexportador están más vinculados a la demanda externa, aunque en su producción influye la regulación y políticas internas.
“Para ir reduciendo los niveles de pobreza, tenemos que crecer de 5% (al año) para arriba. Y para llegar a eso necesitamos reformas que permitan mayor inversión privada y ejecución de la inversión pública”, sostuvo el analista al precisar que estos cambios profundos también abarcan el espectro político.
Así, consideró que se deberían tomar medidas para reducir el número de partidos políticos que participen en la contienda electoral siguiente. Una forma, por ejemplo, es la implementación de elecciones primarias, mencionó.
El actual Parlamento, en la práctica, impidió que se llevarán a cabo las denominadas PASO (Elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), volviéndolas optativas para los partidos políticos.
Espada se refirió al caso colombiano, donde en las recientes elecciones alrededor del 80% de los votos válidos en la primera vuelta se concentraron en los primeros dos candidatos (Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella), figura que contrasta con la alta dispersión del voto en el Perú en dicha instancia.
Malestar social
Fitch indicó también que la conflictividad social latente en el país es otra de las presiones que se mantendrían sobre las compañías locales durante el siguiente Gobierno: “La finalización de grandes inversiones en capex y fases de construcción (antes de las elecciones), junto con la aprobación de permisos para grandes proyectos pendientes, ha reducido la exposición a ataques políticos e interrupciones operativas. Sin embargo, el malestar social sigue siendo un riesgo”.
“Ese componente (de inconformidad) es más estructural. El descontento social viene principalmente porque hay sectores que no cubren sus necesidades básicas. Y no solo el 25% que está bajo la línea de pobreza. En la medida que el país crezca y mejoren los indicadores de todos los ciudadanos, las posibilidades de (que persista) ese (malestar) que señala Fitch van a ser menores”, expuso Espada.
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Incertidumbre por ambos programas
Una victoria de Fujimori probablemente respaldaría la inversión privada y la ejecución de proyectos, mientras que una elección de Sánchez aumentaría la incertidumbre sobre los impuestos, las regalías, la estabilidad de los contratos y la intervención estatal, según Fitch Ratings.
La segunda vuelta presidencial del 7 de junio presenta entonces escenarios políticos diferentes, particularmente para los sectores de minería, petróleo y gas, infraestructura y otros intensivos en inversión, afirma la clasificadora.
En tanto, el programa de Fuerza Popular, en lo que concierne a concesiones mineras, tiene algunos reparos, según el economista jefe para la región andina de Bank of America, Alexander Muller. “Por su redacción, es ambiguo y no queda claro si están a favor o en contra de recortar las concesiones”, acotó.

Fitch analiza aquellas empresas que tienen la posibilidad de emitir papeles de deuda en el mercado internacional.

