El 39% de estudiantes de universidades privadas de Lima consultados ha sentido que sus finanzas personales o familiares pusieron en riesgo su continuidad en la institución educativa, reveló un reciente informe elaborado por Habla Latam y la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC).
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Pero quizás más preocupante aún es que el 45% de ese grupo, es decir, casi la mitad, no pidió ayuda ante dificultades económicas, y los que sí lo hicieron recurrieron a sus familiares, no a la universidad.
“La universidad rara vez se entera de lo que está ocurriendo hasta que (los estudiantes) ya se están yendo (desertando). Eso es porque los alumnos ahora perciben una relación transaccional con la universidad. (La entidad) solo aparece cuando debe cobrar”, refirió a Gestión Anais Freitas, socia de Habla Latam.

Actitud si ha sentido que sus finanzas personales o familiares pusieron en riesgo su continuidad en la institución educativa.
Pensión
La especialista comentó, además, que muchas universidades para “enganchar” a los estudiantes bajan la pensión en las boletas, pero al año siguiente se las incrementan.
“Cuando las papas queman (los jóvenes) no sienten que la universidad los va a ayudar y por ende no levantan la mano. Eso es terrible porque en verdad sí está en el mejor interés de las universidades que sus estudiantes terminen”, agregó.
Patricio Yrigoyen, también socio de la firma, precisó que ese sentimiento de “transaccionalidad” no es con respecto a una universidad en particular, sino en relación con “el mercado”, es decir, con las instituciones de educación superior privadas en general.
Categorías
En el referido estudio, realizado a estudiantes de universidades privadas de la capital, se distingue cuatro categorías.
El 38% son dependientes totales del dinero de sus padres para sufragar los gastos de la carrera, y los denomina “copilotos”.
Asimismo, el 43% son dependientes “parciales”, porque eventualmente solventan sus gastos con algún ingreso extraordinario proveniente de un trabajo independiente, por ejemplo.
Asimismo, el 10% es catalogado como sobreviviente. Ellos solventan sus gastos con sus propios ingresos y, al mismo tiempo, pueden ser becados.
Y el 9% son independientes, pero, a diferencia de la categoría anterior, no solo producen su propio dinero (el 82% de este grupo está en planilla laboral), sino que poseen una mejor educación financiera y se les clasifica en el informe como “arquitectos”.
“Mucho del conocimiento (de los “arquitectos”) viene de haber pasado por una crisis o por una pareja que los ha inspirado, o que los ha llevado a poder conseguir bastante más orden y agencia en sus finanzas”, resaltó Freitas.
El grupo de los “arquitectos”, además, es el único que posee productos de inversión financiera, añadió.
Parejas
Según el estudio, los estudiantes han aprendido a gestionar su dinero con base en la enseñanza familiar, pero especialmente con su pareja porque con ella comparten planes y “se contagian el entusiasmo por el orden”.
Sin embargo, juegan un papel importante también los eventos “canónicos” (cruciales) que puedan fungir como catalizadores para cambiar los hábitos financieros de los universitarios.
“Un estudiante de ingeniería nos contó que un momento su padre le dijo que ya no podía seguir pagándole (la universidad) porque no había plata. El joven tuvo que salir a trabajar y lo hacía en las noches en un bar. Poco a poco, comenzó a generar capital y pasó a trabajar en un restaurante. (Con el tiempo) incluso terminó devolviendo dinero (a sus padres)”, relató Yrigoyen.
La encuesta fue realizada a 379 universitarios con entrevistas en profundidad y Focus Group. Freitas consideró que las universidades deberían dejar de crear únicamente contenido de educación financiera, y pasar a evaluar la implementación de programas en los que se entregue un capital inicial a los alumnos y ellos mismos lo puedan gestionar en situaciones que se acerquen al “mundo real”.
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El 79% de alumnos tiene cuenta de ahorros
El estudio de Habla Latam y la UTEC tenía como una de sus hipótesis a validar si, en el entorno de pares, ahorrar tiene una connotación negativa.
Sin embargo, cuando se consultó a los encuestados, ¿del 1 al 10, qué tanto consideras que ahorrar es para “tontos”?, el 65% respondió 1, es decir, la mayoría de los estudiantes sí considera el ahorro como algo positivo.
En esa dirección, el estudio halló que el 79% de los encuestados posee una cuenta de ahorros en el sistema financiero, y el 30%, una tarjeta de crédito.
Además, entre aquellos que acceden a dinero plástico, la mayoría afirma hacerlo para construir un historial crediticio, no para comprar. “Lo que sí es preocupante es que hay un 12% de estudiantes que no tiene nada (ningún producto financiero)”, agregó Anais Freitas.

Tenencia de productos financieros entre universitarios.

