La revelación de otro reportaje periodístico deja muy mal parado al presidente encargado por el Congreso, José Jerí, en vista de que se ha comprobado que es un asiduo concurrente a las inmediaciones de la calle Risso, la zona rosa en el distrito de Lince, donde todo Lima sabe que se ejerce la prostitución clandestina y que es frecuentada por ocasionales parroquianos.
Pero, en el caso de Jerí, el problema es más grave porque no han sido ocasionales sus visitas a estos lupanares. La frecuencia con que aparece en hoteles que se ofertan por horas muestra que es un asiduo concurrente a estos hoteles de mala muerte donde parroquianos dan rienda suelta a sus bajos instintos.
Ya no solo se recordará a Jerí, tristemente, por la capucha o sus encuentros clandestinos con traficantes y empresarios de dudosa reputación para Dios sabe qué chanchullos que venían armando con el cuentazo de que les gusta el chifa. También será recordado por estar denunciado por un caso de violación sexual y ahora por su apetito por los lupanares. No creo que le guste alojarse en esos hoteles por horas para ir de compras al mercado Lobatón, aunque ahí hay un par de chifas que son muy buenos —lo que podría ser una buena coartada—, pero lo delatan sus antecedentes de comportamiento concupiscente.
Un congresista que es un privilegiado por tener altos ingresos económicos, ¿no podía alquilarse un Airbnb para dar rienda suelta a sus placeres carnales y, en cambio, prefería revolcarse en hoteluchos de Risso? Lo más curioso es que el muy “sanazo” quiso pasarlo como gasto deducible del impuesto a la renta. ¡Que no se pase! Pero así es como nos damos por enterados de su comportamiento concupiscente.
El presidente, que es una pésima copia de Bukele y que, aparte de su outfit, repite innumerables veces que va a expulsar venezolanos, incurre en una contradicción evidente. En el fondo, parecería sentirse atraído por el circuito de explotación sexual ligado a mafias como el Tren de Aragua, sosteniendo la trata de blancas y que esta siga a flote, gracias a parroquianos como él, que estarían usando el servicio sexual de las meretrices para que sigan extorsionando y ajustando cuentas con sicarios.
Ahora se entiende por qué “el pacto mafioso” que nos gobierna lo sigue manteniendo en el cargo. En el Congreso sabían de sus andanzas, lo que lo hace ideal para sus intereses y fácilmente manipulable, pues por mucho menos se vaca a un presidente. Prefirieron la mancebía del presidente para someter a nuestro país. Esto es insostenible. Jerí no puede seguir un día más como presidente. Es una afrenta y es indigno para el cargo.
