Un gigante que se apaga: el glaciar Yanamarey perdió más del 80% de su superficie y está a punto de desaparecer | Turismo

Un reciente estudio científico advierte sobre la inminente desaparición del glaciar Yanamarey, que se ubica en la Cordillera Blanca, dentro del Parque Nacional Huascarán. La investigación revela que este coloso de hielo ha perdido más del 80% de su superficie original, marcando un punto de crítico en la crisis climática de los Andes Tropicales.

El retroceso del Yanamarey no es un evento aislado, sino un síntoma alarmante del calentamiento global que golpea con especial dureza a las montañas peruanas, donde se ubica cerca del 70% de los glaciares tropicales del mundo.

MIRA: Chatbots como ChatGPT, Gemini y Grok fallan en la mitad de respuestas médicas, revela estudio científico

El estudio detalla que, mientras en 1972 el glaciar abarcaba una superficie de 1.12 km2, para el año 2020 esta área se redujo a tan solo 0.22 km2. Este es uno de los pocos nevados en la Cordillera Blanca que cuenta con registros de medición in situ (en el lugar) continuos desde hace más de cinco décadas.

Hemos podido visualizar que, debido a este retroceso acelerado que viene presentado en los últimos años, el glaciar Yanamarey está propenso a desaparecer en un futuro próximo”, explica la bióloga Cinthya Bello Chirinos, autora principal del estudio y docente de la carrera de Biología Marina en la Universidad Científica del Sur.

La investigación ha sido en la revista científica Annals of Glaciology. El trabajo es fruto de una colaboración estratégica e integral entre la Universidad Científica del Sur, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), la Autoridad Nacional del Agua (ANA), la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), y la Universidad Federal de Río Grande, con el apoyo de la Universidad de Grenoble Alpes (Francia).

La pérdida de masa del glaciar se explica por el ascenso acelerado de la Línea de Equilibrio (ELA), que ha subido aproximadamente 22 metros por década desde los años 70. Al elevarse esta línea (el límite donde la nieve acumulada compensa al hielo derretido) el glaciar queda prácticamente sin zona de acumulación, condenándolo a una ablación (derretimiento) perpetua.

El proyecto se desarrolló bajo el marco del programa Geo Mountains Small Grants 2024-2025, auspiciado por la Mountain Research Initiative. La metodología destaca por la implementación de Inteligencia Artificial (IA) y modelos numéricos para mejorar las estimaciones de balance de masa, especialmente en zonas de difícil acceso. No obstante, la experta es enfática en que la tecnología no sustituye el valor del esfuerzo humano en la alta montaña.

La tecnología es una gran aliada, pero no como un reemplazo total del trabajo de campo. Requerimos de la información in situ porque es muy valiosa; es la que nos da mayor precisión y exactitud de lo que realmente está pasando”, afirma Bello.

Así, la IA permite procesar grandes bases de datos climáticos y corregir el margen de incertidumbre de la información satelital, pero depende de los datos reales recolectados en el terreno para ser efectiva.

La desaparición de los glaciares no solo altera el paisaje, sino que pone en jaque la supervivencia de las comunidades que dependen del agua de deshielo para la agricultura, el consumo humano y la generación de energía. La liberación acelerada de agua de los glaciares en retroceso genera una falsa sensación de abundancia que, a largo plazo, resultará en una escasez hídrica sin precedentes.

Nos interesa conocer efectivamente cómo es que estos elementos que almacenan agua van a modificarse en el futuro, porque esto va a estar asociado a la disponibilidad real que nosotros vamos a tener para el sustento primario de las poblaciones”, explica la científica.

Las fotografías hablan por sí solas. La investigadora señala que el aspecto más preocupante se puede visualizar en las fotografías recopiladas en los últimos 50 años, las cuales muestran un retroceso acelerado y realmente preocupante que afecta la escala local y global.

Desafíos institucionales y recomendaciones estratégicas

El estudio también pone de relieve las dificultades que enfrentan las instituciones peruanas para mantener el monitoreo. El mantenimiento de estaciones en condiciones climáticas extremas y la necesidad de equipos de alta tecnología requieren de un apoyo estatal constante. Ante la inminente pérdida del Yanamarey como “glaciar de referencia”, el equipo propone:

  • Estandarizar protocolos tecnológicos: Organizar talleres técnicos para unificar el uso de drones y el procesamiento de imágenes digitales entre la academia y las instituciones del Estado.
  • Designación de nuevos glaciares de referencia: Es urgente instrumentar y monitorear nuevos nevados en otras regiones para asegurar la continuidad de las series de datos climáticos.
  • Inversión en sostenibilidad: Asegurar presupuestos que permitan la permanencia de los programas de monitoreo a pesar de las dificultades geográficas.

Es urgente destinar presupuesto para poder avanzar en investigaciones que nos permitan conocer cómo se modificará la disponibilidad de recurso hídrico con el tiempo, porque puede afectar a poblaciones en el futuro”, señala Bello.

La historia del Yanamarey debe servir como un recordatorio urgente de la necesidad de cumplir con la Agenda 2030 y proteger los recursos hídricos de los Andes ante un clima que cambia más rápido de lo que nuestras montañas pueden soportar, asegura la investigadora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *