¡Apenas comenzamos el 2026 y ya vemos retornos muy positivos en los mercados financieros! Los principales índices accionarios de Estados Unidos, Europa y mercados emergentes registran avances de 1,9%, 4,4% y 5,4%, respectivamente, en apenas diez días de trading. Rendimientos bastante atractivos que se suman a los rendimientos de 18,7%, 24,8% y 34,1% obtenidos durante el 2025. Algunos se preguntarán: ¿hasta dónde pueden alcanzar los índices de acciones este año?, ¿existen riesgos de una burbuja?, ¿no será negativo el nivel de conflictividad geopolítica y qué impacto podría tener estos choques en la macroeconomía?
Las dudas son razonables. Luego de tres años de retornos muy positivos, el inversionista financiero debe evaluar con mayor atención el contexto macroeconómico y los riesgos existentes. Lo cierto es que la economía global logró evitar una recesión hacia fines de 2024 e inicios de 2025. Con tasas altas de la Reserva Federal (Fed) y la desaceleración económica (lógica), luego del periodo de recuperación postCovid, era razonable pensar que algún “crack” podría presentarse en algún sector de la economía y que, producto de eso, se generara una corrección generalizada, pero eso no ocurrió.
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La resiliencia del consumidor estadounidense y las oportunidades que ofrece el mundo emergente han permitido redistribuir las inversiones a nivel global y encontrar espacios de valor de corto y largo plazo. La embestida de Donald Trump frente a la globalización también llevó a muchos inversionistas a mirar con más interés fuera de Estados Unidos (sin que este país deje de ser atractivo para invertir). El foco en tendencias estructurales de largo plazo sostiene hoy un ciclo de optimismo y diversificación.
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Por ello, más allá del corte calendario (el 31 de diciembre de cada año), lo cierto es que nos encontramos en un periodo de consolidación de expectativas. Las grandes tecnológicas continúan cumpliendo sus proyecciones de utilidades, no solo en Estados Unidos. Empresas como TSMC, con sede en Taiwán, y Tencent, en China, registraron crecimientos de 35% y 19% en utilidades durante los últimos doce meses, según los últimos reportes publicados en Bloomberg.
Por su parte, los inversionistas, en búsqueda de refugio a la nueva realidad geopolítica, ha venido impulsando posiciones en metales preciosos y commodities. En 2025, el oro y el cobre subieron 65% y 42%, respectivamente, lo que se ha reflejado en mayores utilidades para las compañías de estos sectores.
En ese mismo entorno, el índice MSCI NUAM Perú General acumula un avance de 15,4% en lo que va del año. Las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima venían muy descontadas (en relativo a su “fair value”), debido a la incertidumbre política y los bajos volúmenes de negociación; no obstante, el entorno global positivo y la mayor participación de inversionistas retail (personas naturales) han permitido que se materialice en precios los buenos vientos de afuera.
Los riesgos que deslizan las preguntas que presenté al inicio de este artículo existen. Pero, por ahora, no son determinantes para alterar el rumbo de las proyecciones macroeconómicas de los próximos trimestres.

