El psicólogo social, Jorge Yamamoto, analizó las respuestas del presidente José Jerí ante el interrogatorio desatado por el denominado caso ‘Chifagate’, en el que el mandatario se ha visto involucrado tras revelarse una serie de imágenes en las que mantuvo reuniones secretas con un empresario chino, tanto en un chifa como en su tienda.
Yamamoto reconoció un patrón que José Jerí ha mantenido a lo largo de las entrevistas e interrogatorios a los que ha sido sometido desde que se desató el escándalo de su secreta reunión en el chifa del empresario chino Zhihua Yang, ubicado en San Luis.
«La mentira es una narrativa que se construye y reconstruye sobre la marcha. En contraste con la verdad que es una narrativa coherente que se recuerda en una sola vez y se repite tal cual varias veces. Entonces, aquí queda muy claro ese patrón, porque cuando uno dice la verdad, uno recuerda lo que pasó, pero cuando uno miente se siente acorralado y entonces trata de encontrar piezas a la mano que lo saquen del apuro», refiere Yamamoto.
«Pasa un tiempo y se da cuenta que metió la pata por lo que va a ir tratando de arreglar. La arregla y de pronto revisa el video y hay unos cuadros, entonces ahora se vuelve coleccionista de cuadros y así sucesivamente. Ese es un patrón muy claro. Cuando se hacen entrevistas en el ámbito de las organizaciones a personas sospechosas, ese patrón resulta muy típico, pero además una serie de gestos que hemos estado viendo [en el presidente]», agrega.
El experto señala que para analizar al presidente, primero se tiene que trazar una línea de su perfil. Aquí resalta que José Jerí no es conocido por ser un «gran estadista» sino que es conocido como «un gran lobista» y de «no pelearse con nadie». En ese sentido, lo que vemos luego del periodo de «optimismo» que devino tras la vacancia de Dina Boluarte, es su costumbre de lobista.
«Todo lo que hemos visto corresponde coherentemente con ese perfil. En qué momento visita, después de Navidad y en bajada de Reyes, qué cosa se acostumbra ahí: su regalito. Luego, va a un local clausurado, va inmediatamente y empieza a resondrar a alguien. Es el típico perfil de quedar bien con alguna persona que le habrá hecho favores y que le seguirá haciendo favores más adelante. Ese perfil de lobista queda claro», refiere Yamamoto.
NIVELES DE MENTIROSOS
El sicólogo social aclara que se podrían identificar tres niveles de personas que faltan a la verdad según sus capacidades para mentir y mantener sus mentiras: Amateur, pro y mitómano. Cada uno de estos niveles pueden ser reconocidos estableciendo un perfil de la persona en cuestión y hasta con el uso de polígrafos. En el caso de Jerí, el experto lo considera un mentiroso amateur.
«El mentiroso amateur, y acá tenemos un ejemplo, es el que va inventándose cosas sobre la marcha. [Al presidente] lo corrige el periodista y él mismo se autocorrige, ya ese es un nivel extremo de poca inteligencia, además de poca moral. También comete un error porque acepta que recibe dádivas, ‘recibo cuadros, como muchas personas que tienen la amabilidad de obsequiarme’, dice. Y eso es ilegal. Entonces, va metiendo la pata.
Luego tenemos un mentiroso más pro, que los hemos visto en la historia, que tienen un discurso más sólido, no se ponen nerviosos, no fruncen el ceño, sino que no les cambia el rostro, no ponen una serie de señales de tensión que dicho sea de paso es lo que aparece en un polígrafo.
Y hay un tercer nivel que es el mitómano, que ya es una persona que está cableada para despegarse de la realidad y armar mentira tras mentira de una manera que puede llegar a ser patológica».
UNA IMAGEN CAMBIANTE
En otra parte de la entrevista, el experto hizo hincapié en el aspecto cambiante y la tensión creciente que se le nota al presidente Jerí a medida que las preguntas se vuelven más insicivas, llevándolo a cometer errores en sus respuestas, un indicio clave de la mentira.
«Acá tenemos el caso de a alguien que se nota que se está, no vamos a decir derrumbando, pero su imagen ha cambiado drásticamente… Aquí no hay que poner polígrafo, cualquier persona se da cuenta que se está poniendo tenso, como arranca relajado y cuando le empiezan a hacer preguntas, va escalando su grado de tensión».
«En mi percepción no ha respondido nada. Ha evadido las preguntas y continúa con ese patrón de una mentira que se construye y se reconstruye, que da muchas vueltas y no termina de responder… Hay algunos indicadores medio peligrosos, obviamente que falta más información, pero ya cuando menciona al amigo del empresario chino y dice que no habla español y que estaba sirviendo la comida cuando este señor ha dado entrevistas en español en la televisión y tiene certificado de traductor oficial. Esa ya es una mentira tan poco inteligente que uno dice o le falta mucha inteligencia o ya es un mentiroso de grado extremo».
«Yo creo que acá la noticia buena es que es mal mentiroso, la noticia mala es que nos está mintiendo de una manera muy descarada», sentenció Yamamoto.
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