Un total de 36 variopintos personajes recorren por estos días calles, plazas y ciudades con la esperanza de que, en apenas dos meses, la ciudadanía les entregue su confianza para gobernar el país. Sin embargo, según las cifras de Ipsos que publica hoy Perú21, la realidad es muy distinta, ya que los peruanos no solo desconfían de todos los aspirantes al sillón de Pizarro, sino que ni siquiera están dispuestos a invitarles un plato de comida en su propio hogar.
A poco de la primera vuelta, cabalga como gran favorito el descrédito, la desconfianza, el “ninguno”.
UN DÍGITO
Tal es el escepticismo de los peruanos hacia los aspirantes presidenciales que el 61% confirma que no le confiaría las llaves de su casa a ninguno si tuviese una emergencia familiar y necesitara que cuidaran su casa y sus pertenencias.
El primer nombre que figura en la lista es el de Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, con un ínfimo 6%. El viernes 13 de febrero, Perú21 publicó que Ipsos le otorgó el 12% de intención de voto al exalcalde de Lima.
En tanto, el 49% respondió que no invitaría a ningún candidato presidencial si tuviese la posibilidad de ofrecerle un plato de comida en su casa. En esta consulta, quien sale mejor posicionada es Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, aunque, otra vez, con un irrisorio 8%, el mismo porcentaje de intención de voto que tiene actualmente.
DESCONFIANZA TOTAL
¿Por qué nos encontramos en un escenario de desconfianza total? El psicólogo Roberto Lerner dijo que “el contexto importa”.
“El Perú lleva décadas registrando una de las tasas más bajas de confianza interpersonal en América Latina cuando se pregunta si se puede confiar en la mayoría de las personas”, refirió en conversación con Perú21.
En ese sentido, dijo que “la desconfianza política no es, entonces, una anomalía, sino una extensión natural de la desconfianza social”.
“No confiamos en los candidatos porque, en general, no confiamos en desconocidos, instituciones ni sistemas. El resultado es una democracia donde el voto no expresa adhesión, sino prevención. No se busca a quién seguir, sino de quién defenderse. La política deja de ser representación y pasa a ser gestión de amenazas”, continuó.
Esa coyuntura, dijo, “ayuda a explicar la volatilidad electoral, los liderazgos efímeros y la imposibilidad de construir proyectos políticos de largo plazo. Una sociedad que no presta sus llaves difícilmente delega su futuro”.
Del mismo modo, la psicoterapeuta Silvana Rizo Patrón señaló a este diario que “la confianza es un fenómeno psíquico profundo e importante; es la capacidad de ponerse en manos del otro sin garantías, con la fe de que actuará con cuidado” y, por el contrario, “es esto precisamente lo que no tenemos en nuestros candidatos, y lo que más necesitamos en quienes potencialmente manejarán a nuestro país”.
Los resultados de las dos preguntas formuladas por Ipsos, añadió, “hablan de una confianza básica, íntima, ya que ambas involucran la casa, que es lo más privado. Vemos en estos resultados que la mayoría de la población está decepcionada y, claro, cómo no estarlo si hemos tenido cuatro presidentes en los últimos cinco años y gobiernos caracterizados por la corrupción y la incapacidad”.
“La segunda pregunta (sobre invitar a almorzar a un candidato) me parece interesante, porque no mide solo confianza, sino también algo cercano a la simpatía. Invitar a alguien a almorzar a tu casa habla de quién te cae bien. El voto, por supuesto, tiene una dimensión emocional importante, pero tampoco puede reducirse a eso. Tenemos que votar por quien consideremos correcto, capaz y confiable. Confundir simpatía con idoneidad es un riesgo que también dice mucho sobre cómo estamos entendiendo la política”, expresó.
Por su parte, el psicólogo Jorge Yamamoto manifestó a Perú21 que “es muy sorprendente la tremenda distancia social que generan los candidatos”.
“Esto me hace recordar que, a manera de broma, cuando voy a un evento y aparecen congresistas o candidatos, suelo decir: “Uy, hay que cuidar la billetera”. El tema refleja lo que ya se ve desde otros ángulos: la percepción de que los candidatos a las elecciones recogen lo peor del país”, sostuvo.
Además, indicó que no permitir que los candidatos entren a tu propia casa a almorzar “refleja la necesidad de reestructurar los filtros electorales”.
“El Congreso se ha encargado de cambiar los filtros para que cada vez más delincuentes entren a la contienda electoral y aquí hay un gran llamado de atención a esos congresistas, para que no hagan tanto roche y empiecen a poner filtros para que los criminales organizados no entren a la política, sino más bien la gente sana y competente que, de momento, sale curada de espanto”, aseveró.
Yamamoto señaló que los votantes sienten desconfianza, mas no miedo, y por ello considera que “nos hemos adormecido”.
“El político, a diferencia del extorsionador o del choro común, no te cuadra en la calle. Si te cuadra, te genera miedo, pero el robo de un político es amortiguado. Hay más desconfianza, pero menos miedo. Eso está mal. Deberíamos tenerle miedo porque mucho más peligroso es un presidente corrupto porque, dejando que la extorsión avance, mata más que muchos extorsionadores”, finalizó.
