Según data del Ministerio de Energía y Minas (Minem), se reportaron 1,572 concesiones mineras en operación, a febrero del 2026, que ocupaban 2.3 millones de hectáreas (has). Es decir, 1.84% del territorio nacional está dedicado en su mayor parte a la explotación o exploración, entre otras actividades vinculadas a la minería formal.
En contraste, se reporta 53.4 millones de has, o el 41.6% del territorio peruano, donde está restringida la realización de la minería formal.

La actividad de la minería formal se ve cada vez más afectada en el Perú
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Tal restricción obedece a que en ese territorio existen 28 áreas naturales protegidas, distribuidas en 10.7 millones de has; seguido de 1,038 concesiones forestales que ocupan 7.6 millones de has; 14 humedales en 6.9 millones de has; además de terrenos ocupados por gasoductos y oleoductos en 8.4 millones de has.
A ello se suman espacios menores de conservación para ecosistemas frágiles, proyectos hidráulicos, áreas de defensa nacional, reserva indígena, zona arqueológica, reservas territoriales, áreas de no admisión de petitorios mineros, entre otros.
Estas cifras demuestran además un aumento en la barrera de avance a la minería formal, pues en el año 2021 había menos zonas restringidas (43.9 millones de hectáreas), que significaban el 34.2% del territorio (frente al 41.6% actual).
De acuerdo con las cifras oficiales, en los últimos cinco años se ha añadido 12.3 millones de has nuevas donde no se puede realizar minería, constituidas por 1,038 concesiones forestales, 6 reservas indígenas, 2 reservas territoriales y 3 fajas marginales.

operación de minería ilegal en Madre de Dios. Foto: cortesía Ministerio Publico / Fiscalía de la Nación / FEMA
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Pero ilegalidad sí avanza
Lo contradictorio es que, si bien el Estado crea año tras año nuevas zonas protegidas -a pesar de las exigencias ambientales que impone a las empresas formales-, la minería informal e ilegal se expande cada vez más sobre el territorio, incluyendo esas áreas sensibles, afectando el medio ambiente y destruyendo su hábitat.
Según estimación que se dio a conocer en el Congreso Nacional de Minería (Conamin) que organiza el Capítulo de Minas del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP), se calcula que la minería informal y la ilegal ocuparían alrededor de 25 millones de hectáreas.
De ser el caso, esa cifra sería equivalente a cerca del 20% del territorio nacional, es decir que, entre informales e ilegales, estarían ocupando más espacio que el área donde se desarrolla la minería formal.
A su vez, un estudio que realizaron el Observatorio de Minería Ilegal y la ONG Conservación Amazónica ACCA, estima que unas 114,026 has de bosque amazónico fueron deforestadas entre el 1985 y 2019 por la minería ilegal.

Deforestación a manos de la minería ilegal. Fuente, estudio del Observatorio de Minería Ilegal y de ACCA.
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Siguiendo esa tendencia, refiere que entre el 2021 y 2024 se deforestaron otras 34,864 has en las regiones Amazonas, Cusco, Huánuco, Loreto, Madre de Dios, Pasco y Puno, es decir, avanza que cada vez más esa actividad ilícita.
El documento confirma que, en algunas de esas regiones, las operaciones ilegales se organizan a partir de centros logísticos locales y se expanden hacia territorios indígenas y áreas naturales protegidas.
De esas zonas, indica que el oro extraído se transporta y comercializa hacia mercados internacionales mediante redes de blanqueo, es decir se mezcla el oro ilegal con los obtenidos ilícitamente, lo que complica su trazabilidad.
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Sobre el tema, José de Echave, exviceministro de Gestión Ambiental refirió a Gestión que, en efecto, en los últimos años la minería ilegal y la informal se han expandido a nuevas regiones más allá de Madre de Dios y Puno, llegando hoy en total a 18 departamentos del país.
Entre las nuevas áreas invadidas cita a Puerto Inca, en la región Huánuco, a Condorcanqui, en Amazonas, a Chumbivilcas (Cusco), Cotabambas (Apurímac), y en general a Ucayali, Loreto, San Martín, además de la ampliamente conocida Pataz (La Libertad).
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Echave refirió que, si hace 20 años cuatro principales compañías mineras concentraban el 80% de la producción nacional de oro, hoy las cuatro principales productoras formales concentran apenas el 30% de la extracción aurífera, Foto: Minem
Mayor parte de producción es de MAPE e ilegales
Como resultado de este avance, Echave refirió que, si hace 20 años cuatro principales compañías mineras concentraban el 80% de la producción nacional de oro, hoy las cuatro principales productoras formales concentran apenas el 30% de la extracción aurífera, mientras que los pequeños mineros, los artesanales, más los informales e ilegales explican la mayor parte de la producción.
El experto considera que esa situación de retroceso de la minería aurífera formal no va a cambiar por lo menos en la siguiente década, dado que, anotó, en la cartera de proyectos mineros, no hay muchas iniciativas auríferas, y las que existen, no son de gran dimensión.
En efecto, más allá de mina San Gabriel, de la empresa Buenaventura, que se puso en marcha en este año, no hay ningún nuevo proyecto de construcción de minas de oro que esté en ejecución o previsto a ponerse en marcha.
Mientras tanto, si bien el incremento en los precios del oro disparó el valor de nuestras exportaciones de ese metal precioso el 2025, llegando a US$ 23,244 millones, un aumento del 48.8% versus el 2024, su producción formal este año está declinando, habiéndose contraído 2.0% en el primer bimestre del 2026.
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