
Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Mariana, de 34 años, que nos escribe desde Surco.
Doctora, llevo seis años con mi pareja y, aunque hay cariño, la forma en que manejamos los conflictos me está afectando más de lo que quisiera reconocer. Cada vez que surge un problema, él opta por esquivarlo, como si ignorarlo fuera suficiente para que desaparezca.
Durante mucho tiempo interpreté su actitud como serenidad. Sin embargo, con el paso de los años empecé a notar que no se trataba de calma, es más una dificultad para afrontar lo incómodo.
Cuando intento abrir una conversación, su reacción suele ser cerrar el tema rápidamente, restarle importancia o retirarse. Esa dinámica me deja con la sensación de estar hablando sola y de que mis emociones no encuentran espacio.
Guardar lo que me incomoda se volvió una estrategia para evitar ese vacío, pero el efecto ha sido el contrario: acumulo malestar y siento que la relación pierde profundidad en lo emocional. Más que discutir, lo que busco es poder entendernos mejor y resolver lo que nos afecta. Me inquieta pensar que esta distancia crezca sin que él sea realmente consciente de lo que está pasando.
También me genera dudas sobre nuestra compatibilidad en algo tan esencial como la comunicación. No quiero que la relación se deteriore por lo que no se dice, pero tampoco encuentro la forma de acercarme sin que él se cierre aún más.
CONSEJO
Querida Mariana, cuando una persona evita el conflicto, no siempre es desinterés, a veces es falta de recursos para sostener conversaciones incómodas. En lugar de abrir temas en medio de la tensión, prueba anticiparlos. Sé concreta y breve, enfocándote en un solo punto. Observa si hay pequeños cambios; si no los hay, evalúa cuánto estás dispuesta a adaptarte a esta dinámica.
