Me obligaba a hacer tríos

La actriz Vaitiare Hirshon, reconocida por ser la primera mujer que expuso públicamente presuntos abusos del cantante Julio Iglesias hace más de una década, se ha pronunciado ante la reciente ola de denuncias y la investigación abierta por la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España contra el artista por presuntos delitos de acoso y agresión sexual.

Hirshon, quien publicó en 2010 su libro Muñeca de trapo, en el que relataba episodios de control, presiones y abuso durante su relación con Iglesias, fue una de las figuras destacadas en el especial televisivo dedicado al caso este martes. En ese contexto, afirmó que estaba “en shock” por la magnitud de la nueva controversia, aunque añadió que le resultaba difícil comentar en profundidad “porque hay mucha confusión” sobre lo que está ocurriendo.

A pesar de haber abordado en su momento experiencias personales y sensibles, Hirshon quiso matizar su relación actual con Julio Iglesias, señalando que mantienen una amistad: “No es el Julio que yo he conocido hace muchos años”. Asimismo, destacó que la relación con él y su familia siempre fue cordial, aunque prefirió no entrar en detalles sobre los señalamientos actuales.

 

MUÑECA DE TRAPO

En su libro, Hirshon narra su experiencia como pareja del cantante español, luego de que este terminara su relación con Isabel Preysler. Y detalla una serie de comportamientos y exigencias de Iglesias, que luego consideró como abuso. 

“Me obligaba a hacer tríos contra mi voluntad”, especificando que prefería que se realizaran con “mujeres de senos grandes”. “Me estaba convirtiendo en un objeto”, llegó a mencionar durante una entrevista en un programa de televisión años después.

Ahora, estas declaraciones vuelven a salir a la luz luego que dos exempleadas del servicio doméstico de Iglesias presentaran ante la Fiscalía española una querella el 5 de enero, con el respaldo de organizaciones como Women’s Link Legal y Amnistía Internacional.

Estas mujeres han sido reconocidas como testigos protegidas para salvaguardar su identidad y seguridad durante el proceso, que investiga presuntos delitos que incluyen acoso sexual, agresión, trato discriminatorio y hasta posibles delitos de trata de seres humanos con fines de servidumbre.

 

NUEVAS DENUNCIAS

Las denuncias señalan que, mientras trabajaban en las residencias del cantante en el Caribe, específicamente en la República Dominicana y las Bahamas durante 2021, las empleadas fueron sometidas a ambientes de presión, control estricto de sus comunicaciones, jornadas laborales extenuantes y experiencias que consideran humillantes o degradantes, según reportes periodísticos y declaraciones de las propias víctimas.

Además de las acusaciones de naturaleza sexual, se ha conocido que las exempleadas relatan procedimientos médicos que les fueron impuestos sin claro consentimiento, como exámenes de VIH, hepatitis y embarazo, lo que ha sido interpretado por expertos en derechos laborales como discriminatorio y contrario a normas de protección laboral y de derechos humanos.

El caso ha generado un amplio debate público y mediático en España. Mientras organizaciones de derechos humanos han respaldado a las denunciantes y exigido justicia, figuras cercanas al cantante han manifestado posturas encontradas en programas de televisión y medios de comunicación.

El Gobierno español incluso evalúa retirar la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que Julio Iglesias recibió por su trayectoria artística, ante la gravedad de las acusaciones y el contexto de búsqueda de justicia y protección de las víctimas, una medida respaldada públicamente por varias autoridades políticas que subrayan la importancia de defender los derechos de las mujeres ante posibles abusos.

 

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