“Hay como 20 (candidatos) que la mayoría de personas no conoce” afirma Grozo, uno de los nuevos políticos que participará en estas elecciones presidenciales. Wolfgang es su nombre, su partido Integridad Democrática y es una figura que emerge con una trayectoria marcada por su paso en la Fuerza Aérea del Perú donde alcanzó el rango de general mayor, ahora en retiro. Su especialidad es la inteligencia, lo que lo llevó a participar en operaciones especiales en zonas de peligro y más tarde a dirigir el sistema de inteligencia de la FAP. Desde allí, según afirma, durante su mandato se lograron éxitos contundentes, sobre todo, contra el narcoterrorismo.
Con 58 años, Grozo se describe como un hombre de fe, patriota y soñador, motivado a competir en la carrera electoral por un profundo amor a su patria y también por la indignación que siente ante la crisis actual que vivimos. Lejos de la imagen del político tradicional y sin haber hecho alianzas con otros compañeros de armas que también buscan ser gobierno, Grozo se presenta como una persona transparente, de palabra y con una vida personal sin excesos. Recuerda incluso sus orígenes humildes cuando, de niño, lavaba y cuidaba carros para ganarse una propina, una experiencia que hoy, asegura, lo dignifica y que lo impulsa a buscar oportunidades para todos los peruanos.
Entre tantas opciones, ¿qué estrategia están poniendo en marcha para que los conozcan y recuerden?
Claro, unos en mayor o menor medida, pero hay algo que es fundamental y es el trabajo de redes, el trabajo de aire, que nos ayuda justamente a los partidos que no tenemos patrocinadores ni gente que nos da dinero debajo de la mesa. Por ejemplo publicamos a diario unos cuatro tiktoks que conectan con nativos digitales en tres o cinco segundos. Más que payasadas o cosas que caen en la ridiculez, buscamos exponer soluciones a sus preocupaciones y sus problemas.
¿Cuáles son las ideas fuerza de su campaña?
Nosotros tenemos tres ejes programáticos. Una lucha frontal contra la delincuencia y la corrupción. El recuperar el sistema en el Perú. Hemos denominado que el Perú ha sido prácticamente capturado y tomado rehén por este sistema que no nos representa, la lacra política. Y el tercer eje es el fortalecimiento del emprendimiento en el Perú, prácticamente 10 millones de emprendedores que son el motor del 80% de la economía del país.
Pero usted ha sido jefe de inteligencia de la FAP, ¿por qué no es el concepto más fuerte en su campaña?
He manifestado que en un gobierno de Integridad Democrática, en seis meses se va a empezar a sentir la seguridad en el país. ¿Y cómo? Precisamente utilizando esa gran fortaleza que conozco perfectamente y que no se está llevando a cabo. Tenemos inteligencia, de comunicaciones, de imágenes, de redes, la unidad de inteligencia financiera. Son componentes que tiene que adicionar la inteligencia policial para atacar las amenaza, identificar los cabecillas, sus puntos vitales, sus abastecimientos logísticos, financieros y cuando esto suceda, los atrapes y encierres. Así se van a comenzar a desbaratar como castillo de naipes. Los que tienen que sentir miedo son ellos, no nosotros, y lo podemos hacer. No hay ninguna guerra en la historia de la humanidad donde no se haya empleado las capacidades de inteligencia de un país.
La inteligencia en nuestro país quedó muy manchada después de Montesinos, para beneficio de muchos.
Sí, claro, se politizó de hecho. En su momento la inteligencia no fue utilizada para los fines a los que se deben, entonces ahí ha habido un mal uso o de repente no uso de la inteligencia posterior, pero yo he trabajado con una inteligencia que puede ser comparada con los servicios en Israel.
¿Cómo podríamos comparar la inteligencia de la FAP con los servicios como el Mossad?
Obviamente con la salvedad que no tenemos los recursos que tiene Israel, pero sí en pequeño. Con lo que somos, hemos tenido muchos logros, tenemos un sistema de inteligencia de redes espectacular, y un excelente sistema de
inteligencia humano.
¿Por qué, entre tantos candidatos, no buscó ser parte o crear una alianza?
Me reuní con varios candidatos, pero, valgan verdades, no concatenaban mucho con lo que teníamos y lo que decíamos. Nosotros somos un partido nuevo, sumamente limpio y queríamos realmente hacer algo diferente. No había esa conexión programática, en todo caso, y no prosperó ninguna alianza.
Tiene 0.7% de intención de voto ¿Qué lo impulsa teniendo posibilidades tan pequeñas?
Soy un hombre de fe. Soy un patriota, amo nuestro país y me indigna verlo así. No me perdonaría si años más adelante, teniendo toda mi tranquilidad bien ganada, mirara atrás y dijera ¿qué hice por nuestro país? Soy un idealista, soy un soñador, lo acepto y no lo digo con vergüenza. Estoy plenamente convencido de que la historia de las grandes naciones ha sido formada por personas así.
¿Qué opina de López Aliaga, uno de los favoritos en las encuestas?
Pienso que, más allá de sus fortalezas por tener dinero y propaganda, hay un tema de neuromarketing. Pero yo soy un hombre de palabra, soy un hombre de honor. Si dices algo tienes que mantenerlo. Él manifestó que no iba a ser candidato, y es candidato. Habló el tema de los trenes, cambió muchas promesas en la alcaldía que no cumplió, dijo que no iba a dejar la alcaldía si ya mantenía hasta el final. Entonces, cuando ya haces cambios así, para mí, como hombre de honor, digo: ¿Y dónde está la palabra?
¿Cuál es su opinión acerca de Keiko Fujimori?
Ella heredó ese tema del papá, del fujimorismo que venía con una estela. Luego es la eterna candidata que además perturba un poco el ámbito político. No tengo nada contra ella como persona o como mujer, pero ya hay ruido y creo que el César no solo tiene que ser sino parecer. Su participación ha hecho que nos lleve a una situación compleja, políticamente hablando, en el país.
Carlos Álvarez aparece en el tercer puesto junto a otros. ¿Qué diría de él?
Carlos Álvarez me parece un buen cómico, es más, yo no me perdía ni un programa, pero me parece que para gobernar el país se necesita tener preparación, capacidad de gestión, valentía y decencia, sin cuestionamientos.
¿No tiene ni una de esas caracteristicas?
A ver, capacidad de gestión no sé dónde la haya podido demostrar y valentía, habría que verlo.
Para terminar, contó que de chico era un niño de barrio.
Sí, era de barrio. Jugaba fulbito en la pista y con unos amigos cuidábamos o lavábamos para ganar una propina. No es que nos haya faltado nada, pero la verdad que lo hacía quizás como un juego y eso no me quita, al contrario, creo que me dignifica, porque demuestra que desde abajo alguien puede surgir. Son las oportunidades que quisiera que todos los peruanos tengan, con muchos valores y mucha sencillez.
VIDEO RECOMENDADO
