José María Balcázar ha sido producto de una componenda parlamentaria. Qué duda cabe de que las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la República negociaron para colocar a una figura que continúe la administración gubernamental tras la censura de José Jerí, cuestionado por sus reuniones extraoficiales con empresarios chinos.
¿Pero qué compromisos asumió Balcázar para recibir el respaldo de la mayoría de legisladores? ¿Es que, acaso, ese pacto lo ata a mantener o cambiar determinados nombres o políticas de gobierno para asegurar que llegue al 28 de julio de 2026 y entregue las llaves de Palacio de Gobierno?
En los últimos días, Perú21 reveló vínculos de dos nuevas figuras promovidas por el mandatario Balcázar que serían parte de las cuotas de poder que lo llevaron a colocarse la banda presidencial.
De un lado, el flamante ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Reyes Llanos, fue secretario general del Ministerio de Trabajo cuando Betssy Chávez estuvo al frente de ese despacho ministerial, entre octubre y noviembre de 2021, durante el gobierno de Pedro Castillo.
Antes de la llegada de Chávez, esa misma cartera había sido encabezada por Íber Maraví, fundador del Conare-Movadef y actual candidato al Senado por Juntos por el Perú. Reyes Llanos permaneció en el entorno de confianza del ministerio durante esa etapa.
Reyes era persona de confianza de Betssy Chávez, cuya madre postula ahora al Senado por Podemos, otro de los partidos que apoyó a Balcázar.
Como se sabe, el presidente Balcázar fue militante del partido político Perú Libre, de Vladimir Cerrón, con el que llegó al Congreso en 2021. Y formaba parte de su bancada congresal hasta que asumió la máxima magistratura del país.
Además, este diario también reveló que la jefatura zonal de la Sucamec (Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil) en La Libertad recayó en un hombre cercano al entorno de César Acuña, exgobernador justamente de esa región.
Se trata de un funcionario vinculado políticamente al exministro del Interior Juan José Santiváñez, quien postula al Senado por Alianza Para el Progreso (APP), el partido liderado por Acuña, del cual es candidato presidencial.
En esa misma línea, el economista Hernando de Soto, frustrado primer ministro del primer gabinete de Balcázar, denunció públicamente que, durante las conversaciones para asumir la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), recibió “un par de decenas de llamadas” del líder César Acuña y advirtió que no estaba dispuesto a ser “pantalla de nadie”.
De Soto incluso sostuvo que le dijeron que el gabinete sería suyo “salvo Transportes y Comunicaciones”, una afirmación que alimentó las versiones sobre presuntas cuotas partidarias en la conformación del Ejecutivo.
PRESIDENTE DEPENDIENTE
Al respecto, el analista político José Carlos Requena sostuvo que el presidente Balcázar tendrá que cumplir con los compromisos asumidos con las bancadas que lo apoyaron para que se convierta en presidente, y que estos compromisos pueden verse traducidos en nombramientos o designaciones.
“Quizá a nivel de gabinete, me refiero a ministros, es menos notorio que en otros lados. Por ejemplo, el caso que Perú21 reseña hoy (ayer) parece una excepción, porque uno sospecha (de más designaciones), pero supongo que las concesiones van a venir en direcciones, en alguna división puntual, pero no en ministerios, donde sería más visible. Así que toca seguir con el ojo atento”, declaró a este diario.
Requena dijo que, en determinado momento, también se mencionó en la opinión pública que la primera ministra Denisse Miralles era una cuota de APP de César Acuña, pero que ello no ha quedado del todo claro.
En ese sentido, dijo que este gobierno “depende del Parlamento” y que, mirando hacia atrás, “se hace difícil ver cómo hubiera sido un gabinete de Hernando de Soto. Quizá hubiera habido roces mayores porque lo que se tiene es un presidente muy dependiente del Parlamento, como lo eran José Jerí y Dina Boluarte”.
Para Luis Benavente “queda muy claro que hubo un acuerdo, lo que siempre se ha llamado repartija o, usando un neologismo, un cuoteo” en torno a la asunción de Balcázar.
El analista político sostuvo que ese tipo de acuerdos se pueden entender “hasta cierto punto en pro de la gobernabilidad”, pero que es cuestionable cuando un partido “se traiciona a sí mismo y le da la espalda al Perú, haciendo una alianza con otra agrupación que está en las antípodas ideológicas”.
“Eso quiere decir que la negociación estuvo encima de cualquier principio”, enfatizó en diálogo con Perú21.
Benavente dijo que en un acuerdo se deberían designar “nombres de personas ilustres, destacadas”, pero que, lamentablemente, en el tiempo reciente se han visto figuras con “afinidad a ciertos partidos, pero que no han dado la talla”.
“Hay un problema serio, porque este es un gobierno de transición que nace debilitado y con un acuerdo bajo la mesa. Cuando el presidente fue elegido, no se mencionó a una persona con cualidades intachables, sino a una que fue separada por corrupción del Colegio de Abogados de Lambayeque y que propiciaba las relaciones sexuales infantiles. Esos valores no los comparten los peruanos y no los comparte el mundo”, señaló.
Además, manifestó que “estas cosas que muestra Perú21, de personajes vinculados a Castillo, generan dudas sobre las capacidades democráticas del gabinete. Es un factor que comienza a erosionar al gobierno”. Empero, Benavente cree que las mismas fuerzas políticas que llevaron a Balcázar a Palacio de Gobierno le otorgarán el voto de confianza al gabinete Miralles.
LOS OTROS COMPROMISOS
Pero los compromisos asumidos por Balcázar no se habrían dado en la negociación que derivó en su asunción, sino desde su labor como congresista.
En los informes de semana de representación que envió a Oficialía Mayor y que revisó Perú21, se observa que, por ejemplo, en enero de este año se reunió con representantes de los accionistas jubilados de la empresa azucarera Pomalca con la finalidad de “coordinar y articular esfuerzos” para adquirir un terreno destinado a la construcción de la sede de la Universidad Autónoma de Chiclayo.
El mismo mes también se comprometió con el alcalde del centro poblado Cruz del Médano, Manuel Siesquén, a promover la creación del mencionado lugar como distrito. En la cita, incluso dijo que el lunes 2 de marzo acompañaría a la autoridad edil a una mesa de trabajo programada con la PCM, en Lima, para viabilizar la idea.
También se reunió con dirigentes del comité de la Universidad Autónoma de Olmos y con el alcalde de la comuna distrital de Olmos “con el objetivo de coordinar acciones orientadas a la instalación de una mesa de trabajo” con la PCM, en la capital, para impulsar un decreto supremo entre el MEF y el Minedu que dé mayor presupuesto a la casa de estudios.
En tanto, el viernes 12 de diciembre, Balcázar se reunió con dirigentes del centro poblado Succha Alto en el distrito de Salas, también en Lambayeque. En el cónclave, “asumió el compromiso de brindar el apoyo necesario para realizar las gestiones con el Minedu a fin de que se cumpla el compromiso orientado a la atención de las demandas de infraestructura educativa del mencionado centro poblado”.
Ahora, ya como jefe de Estado, ¿cumplirá desde Palacio los compromisos que ofreció gestionar ante el propio Ejecutivo cuando aún era congresista?
