Lo principal es que él siga aprendiendo

El presidente del consejo de ministros, Ernesto Álvarez Miranda, habla de los escándalos presidenciales.

 

¿En Barbadillo hay gollerías o cortinas?

Yo buscaría un término medio en cuanto a las “gollerías”. El reglamento establecía que podía haber televisores en áreas colectivas. Pero Barbadillo no tiene áreas comunes. Hay que adecuar el reglamento para una realidad diferente. Han ejercido la presidencia. Tampoco se les puede tratar como reos peligrosos.

 

El Estado no les da comida. ¿Qué tan grave es tener un microondas?

Así es. Hubo casos hace años en que, desde el pabellón de narcotraficantes, pedían delivery del Hotel Country Club. Y eso se demostró en quinquenios anteriores. ¿Qué tan grave es que un expresidente pueda tener una pequeña refrigeradora y pueda prepararse o recibir alimentos?

 

No le parece grave.

La verdad que no. Pero tiene que estar reglamentado. Hay una falta de adecuación legal. Que el personal pueda hacer supervisión es legítimo.

 

Se cuestiona el timing. ¿Fue para desviar el foco de la fiesta en Cieneguilla?

Me sorprendería que haya gente que pueda pensar, dentro o fuera de Palacio, que se va a distraer un tema que es público y que tiene cierto contenido de morbo con escenas de expresidentes con artefactos eléctricos. Me sorprendería, por eso no me parece que haya sido una cortina de humo preparada para ese efecto. Eso va a desaparecer en la medida en que las investigaciones realizadas no arrojen ningún resultado concreto.

 

¿Qué le parece morboso?

Basta que haya mujeres jóvenes para que haya un ingrediente adicional. Toda noticia necesita un componente.

 

No se les puede estigmatizar por su físico. Pero hay formas y horas inapropiadas. En las empresas hay protocolos.

Ha habido auxiliares, asistentes, incluso asesores varones que se han quedado a dormir en Palacio después de un operativo de noche y madrugada. Sobre todo después de los primeros operativos que el presidente hizo, básicamente como gestos políticos de respaldo a la policía y de acción frente a la criminalidad. Posiblemente, no se haya explicado oportuna o convenientemente.

 

Las asesoras iban a operativos y se quedaban a dormir. ¿Por qué no explicarlo?

Ha habido algunos casos, de hombres y mujeres.

 

El morbo está en los likes.

Bueno, el presidente es un hombre soltero. Hace dos años ni siquiera era congresista. Si analizamos a las personas por su vida privada, vamos a correr el riesgo de regresar a la época victoriana en que la moral tiene estándares tan altos que puede destruir a cualquier persona.

 

Y que el Congreso bloqueó la investigación.

En las instituciones pasa que la primera reacción es el espíritu de cuerpo. Y cerrar la ventana para que no entre el aire. Es una fiesta común y corriente. Ahí no hay más morbo del que pueda surgir de una especulación interesada.

 

¿Hubo una red de prostitución en el Congreso?

No creo. Estoy ansioso esperando el resultado de la investigación. Porque es evidente que alguien la mató. Treinta tiros no es ni siquiera un sicario, es alguien con mucha furia.

 

¿Pensó en renunciar?

No. Si hubiese la evidencia de delitos no podría continuar en el gobierno. Pero hasta el momento hay mucha especulación y mala intención.

¿Qué le recomendaría al presidente desde su experiencia política?

Lo principal es que él siga aprendiendo. Él ha aprendido que todo gesto, toda ubicación y toda palabra tiene consecuencias. Por tanto, yo lo veo ahora mucho mejor y mucho más cuajado que el congresista que llegó a Palacio. En este momento es una persona que sabe lo que hace. Y yo espero que, en principio, salga librado de todo tipo de investigaciones de ahora y del futuro. Que concluya su mandato y que sea una promesa para la política futura. Porque si algo el Perú necesita a gritos es una clase política. Porque no tener una clase política profesional nos sale muy caro. Eso es lo que no se entiende normalmente. Parece la disquisición de un politólogo. Pero el que no haya una clase dirigente y el que haya políticos que intenten flotar y apelen a la demagogia o que propongan echar mano no solo del presupuesto, sino de las reservas… eso genera consecuencias para el bolsillo de cada uno de los hogares peruanos.

 

El presidente no está en esa línea demagógica…

No, felizmente no. Él es consciente de que todo en política es rendir cuentas.

 

En carácter es distinto.

En carácter es absolutamente distinto. Yo soy una persona, si se quiere, de academia. Él es un político nato, un político desde muy joven que ha demostrado habilidades.

 

¿Cómo van a prepararse para el 14 de febrero?

Esperemos que podamos dar el día o la tarde libre para todos los asesores. Y que nadie se quede. Luces apagadas a partir de las 7 de la noche.

 

TENGA EN CUENTA

  • “No (ha habido distanciamiento con el presidente). Conozco a Otárola, es san martiniano. Con el presidente conversamos, pero hay una distancia generacional. No formamos parte del mismo partido. No nos sentamos horas de horas a conversar, porque además tiene una agenda. Pero sí conversamos lo necesario. Nos sentamos a analizar la coyuntura y las necesidades inmediatas. Nos juntamos con el canciller. Por ejemplo, en los aviones. El canciller, teniendo los problemas a nivel internacional, notoriamente tiene un poquito más de tiempo que el presidente que carga con todo”.

 

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