Las «leyes procrimen» o cómo la derecha perdió la seguridad

El último logro de la izquierda es imponer la idea de que la delincuencia es culpa de la derecha. De que el presidente y los partidos que lo sostienen apoyaron “leyes procrimen”. Como si el sicariato fuera un problema de leyes y no de inteligencia policial o de corrupción judicial. Así, la izquierda progre le ha arranchado a la derecha el tema de la seguridad ciudadana, acaso su bandera natural y el problema más importante del país. Y con esa bandera podría ganar las elecciones de 2026.

No se trata de defender las mentadas leyes o al Congreso, acaso la institución más impopular. Los expertos siguen debatiendo sobre si las leyes son o no ventajosas. Pero el tema de fondo es que no existe una sola evidencia (relación causa-efecto) de que la promulgación de esas leyes haya incrementado directamente las cifras del crimen.

Así es como la derecha ha perdido el tema de la seguridad ciudadana, su mejor carta para ganar las elecciones de 2026. Y lo había venido perdiendo desde 2024, cuando la izquierda encabezó las marchas de transportistas, cumbiamberos y bodegueros contra la extorsión. Pocas demandas tan capitalistas como pedir vivir para poder trabajar. Y, sin embargo, la izquierda radical logró lo impensable: ganarle a la derecha en su propia cancha, copando los paros de empresarios informales que piden mano dura. La derecha ninguneó a los emprendedores y satanizó las protestas apolíticas, tildándolas de “caviares”. Ya quisieran los caviares llenar una plaza con empresarios. De paso, la derecha insistió por tres largos años en defender al gobierno más impopular de la historia peruana.

Así fue como la derecha le regaló la calle a la izquierda, entregándole de paso sus banderas de la seguridad ciudadana y el capitalismo popular. Dos años después, las mal llamadas “leyes procrimen” son solo la última derrota de una derecha sin calle, en todo el sentido del término. A llorar al río.

 

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