Todos en el país tenemos que estar conscientes de que es la minería ilegal la que va a marcar la agenda política, con miras a las próximas elecciones, puesto que va a ser un actor determinante para los resultados electorales. Ya lo estamos viendo con la cantidad de dinero que están invirtiendo en campaña y sobre todo por el copamiento de candidaturas con personajes altamente cuestionados que están involucrados en la minería ilegal. Esto se puede corroborar fácilmente con el registro que se ha hecho de los candidatos que tienen un Reinfo o que han sido suspendidos.
Esto quiere decir que la minería ilegal quiere copar el principal poder del Estado, porque desde el Congreso se pueden hacer leyes con nombre propio para favorecer a una economía ilegal, sabiendo las implicancias que tiene y lo que origina colateralmente. Cuando estas economías ilegales salen a flote, hay extorsiones, sicariato, asesinatos, trata de blancas y dinero mal habido para sostener a las organizaciones criminales.
Es evidente también que sus tentáculos van a llegar hasta tener un brazo político, que pueda garantizar la impunidad de sus acciones, sabiendo que desde el poder se pueden manipular las leyes y el principio de autoridad para favorecerles. Esto se ha visto este año con el incremento de la criminalidad y el índice de asesinatos que prácticamente se ha duplicado, producto del florecimiento de las actividades ilícitas, sustentadas por los partidos políticos que los respaldan y probablemente reciben financiamiento para jugar en pared, en función de sus intereses nada santos.
Por eso es que a los gobiernos de turno nunca les interesa abordar la interdicción de esta actividad económica ilegal y, además, es obvio que no lo van a hacer en el futuro, porque hay muchos intereses creados para que se siga reflotando la minería ilegal. Si hubiera un verdadero interés de confrontarla, ya habría empezado un plan contra la economía ilegal, identificando a los mafiosos que sostienen este negocio mal habido, ubicando en la cadena de valor a los actores determinantes de esta mafia.
Es fácil determinar la trazabilidad del metal dorado si se interviene en todas las plantas de procesamiento y se las formaliza para identificar de dónde viene el oro y quiénes son sus promotores; de esa manera se legalizaría la comercialización del oro. Otro aspecto determinante es controlar los insumos que se utilizan para el blanqueo del mineral, porque ya se sabe quiénes son “los varones” del mercurio, que trafican para procesar el mineral preciado; ahí caería medio mundo, incluyendo broadcasters que han tenido una prosperidad maratónica.
