El dato general esconde diferencias marcadas entre cada distrito. Hasta ahora, solo tres municipalidades de Lima han ejecutado más de la mitad de su presupuesto para proyectos (Santa Rosa, Lurigancho-Chosica y Santiago de Surco) y otras tres están muy cerca de lograrlo (Comas, San Juan de Miraflores y Santa Anita).
En el otro extremo, 13 distritos han quedado rezagados, con una inversión por debajo del 20%: Breña, Barranco, San Bartolo, Santa María del Mar, La Molina, Cieneguilla, Miraflores, San Luis, Surquillo, San Miguel, Jesús María, Lince, Pachacamac.
Al 28 de junio, incluso son cuatro los distritos que ni quisiera han invertido, según Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el 5% de sus recursos para proyectos entre los cuales se encuentran Breña, Barranco, San Bartolo y Santa María del Mar.
Las otras 24 municipalidades alcanzan ejecuciones que superan el 20%, pero están por debajo del 45% casi al término del primer semestre.
| Inversión pública, distritos avance menor al 20% |
||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Municipalidad | Presupuesto Institucional Modificado (S/) |
Avance (%) | ||||||
| Breña | 2,152,465 | 1.7 | ||||||
| Barranco | 1,973,454 | 1.8 | ||||||
| San Bartolo | 1,904,265 | 2.2 | ||||||
| Santa María del Mar | 3,188,163 | 3.7 | ||||||
| La Molina | 120,597,879 | 12.8 | ||||||
| Cieneguilla | 16,520,631 | 14.4 | ||||||
| Miraflores | 31,219,351 | 14.7 | ||||||
| San Luis | 3,168,760 | 14.8 | ||||||
| Surquillo | 17,093,639 | 16.2 | ||||||
| San Miguel | 12,847,533 | 16.5 | ||||||
| Jesús María | 5,629,381 | 17.5 | ||||||
| Lince | 4,024,206 | 18.2 | ||||||
| Pachacamac | 36,358,673 | 19.1 | ||||||
Fuente: Transparencia Económica del MEF, al 28 de junio
Lima Metropolitana en la mira
Lima Metropolitana está en este último grupo: de los S/ 1,084.8 millones para obras, ya registró un avance del 40%, es decir, devengó S/ 441.9 millones casi al cierre del primer semestre.
Sobre esta jurisdicción, vale la pena mencionar que el nivel de ejecución no es parejo. Por ejemplo, su proyecto con más recursos es la ampliación del servicio de movilidad urbana en la prolongación Vía Expresa Paseo de la República Tramo Av. República de Panamá, Panamericana Sur, en los distritos de Barranco, Santiago de Suro y San Juan de Miraflores. Este cuenta con S/ 156.4 millones, pero solo se ha invertido el 2.9%.
Por el lado contrario, para el proyecto de reparación de pistas y veredas en una zona de Independencia cuenta con S/ 57.3 millones y ya avanzó con el 32.8%. Y, en el caso del mejoramiento y ampliación del servicio de movilidad urbana en el puente Próceres interconexión con Av. Próceres de la Independencia, tramo Malecón de Amistad y Av. Plácido Jiménez, en El Agustino, ya se invirtió 43.9% de los S/ 55.1 millones.
LEA TAMBIÉN: Municipalidades peruanas y sus finanzas: lo que nota el CAF sobre su “autonomía fiscal”
¿Por qué el avance es tan lento?
Esta situación no es reciente. Las municipalidades -e incluso regiones- ejecutan de manera limitada en la primera mitad de cada año. La falta de capacidades en algunos casos es un factor que aqueja.
Álvaro Cubas, economista del Consejo Privado de Competitividad (CPC), explica que este lento avance es una “alerta de problemas en la gestión”. A ello se suman proyectos que enfrentan dificultades durante su ejecución o una mala priorización de las inversiones.
“Puede que hayan priorizado proyectos que tuvieron contingencias o problemas en el camino. Es una mala previsión de la municipalidad destinar recursos a un proyecto con dificultades en lugar de otros con mayor probabilidad de avance”, comentó a Gestión.
Otra dificultad se ve cuando un distrito recibe, en un año, recursos por encima del promedio al que está acostumbrado.
Por ejemplo, La Molina dispone este año de casi S/ 120.6 millones para proyectos, más de tres veces el presupuesto que manejó el año pasado (S/ 35.6 millones), lo que puede generar, a consideración de Cubas, “un desfase porque no están acostumbrados a ejecutar montos tan altos”.
Para Karla Gaviño, especialista en gestión pública, este panorama de la primera parte del año también está asociado al contexto político, pues estamos a poco más de 3 meses de las elecciones municipales (octubre), lo que influye en el comportamiento de las autoridades locales.
“Esta primera mitad ha sido lenta porque las autoridades están más concentradas en sus próximas aspiraciones políticas o en organizar su salida”, sostuvo.
A ello se suman los problemas administrativos. Cubas explicó que existen retrasos en casi todas las etapas previas a una obra, con demoras en fases iniciales como la declaratoria de viabilidad y la aprobación del expediente técnico.
Luego, agregó, aparecen convocatorias que se retrasan, procesos que quedan desiertos o modificaciones que alteran los cronogramas iniciales. Todo ello termina postergando proyectos que, sobre el papel, ya cuentan con presupuesto asignado.

Las alcaldes entran a la recta final de sus gestiones, pero varios con obras aún rezagadas en sus distritos. (Imagen: Andina)
¿Se acelerarán en la segunda mitad del año?
Pese al lento arranque, los especialistas consideran que todavía es posible que las cifras cambien. La situación suele estar asociada a un patrón que se repite constantemente, pues los municipios suelen concentrar gran parte del gasto en los últimos meses del año, sobre todo en el último año de gestión.
El año pasado, las 14 municipalidades que hoy aparecen rezagadas llegaron a ejecutar cerca del 30% de su presupuesto solo en diciembre. Según indicó, distritos como Breña, Cieneguilla, Jesús María o La Molina aceleraron sus inversiones recién desde septiembre.
“El mínimo valor de ejecución de estas municipalidades fue 69% y algunas llegaron al 99%, lo que muestra que sí logran ejecutar gran parte de su presupuesto […] Muchas municipalidades no gastan hasta junio por mala planificación y luego se aceleran al final del año para lograr un mayor avance, pero esto posiblemente no sea un gasto de calidad, porque es apresurado y no necesariamente en proyectos prioritarios», explicó.
Gaviño coincide en que, bajo este escenario, las inversiones de gran envergadura suelen perder prioridad y son reemplazadas por proyectos más pequeños y de rápida ejecución. “Al final, lo que nos dejan son ejecuciones de proyectos más políticos, más visibles y que puedan inaugurarse rápidamente”, agregó.
El reto pendiente
La baja ejecución adquiere mayor relevancia en un contexto marcado por el riesgo del fenómeno de El Niño. Gaviño advirtió que varias municipalidades todavía no están alineando sus inversiones con las necesidades más urgentes de prevención incluso en Lima.
De hecho, previamente San Bartolo, uno de los distritos de menor ejecución en lo que va del 2026, es susceptible a la activación de quebradas y huaicos.
“Lo más preocupante es que estamos con el fenómeno de El Niño encima. Hay municipalidades cerca del mar o de ríos que no están utilizando los recursos asignados para prevención de vulnerabilidades”, alertó.
Además, con las elecciones municipales del 2027 cada vez más cerca, también aparece otro desafío: la continuidad de los proyectos. Cubas explicó que cada cambio de autoridades implica una curva de aprendizaje y nuevas prioridades, lo que suele afectar la ejecución durante el primer año de gestión.
Pero, en casos en los que los alcaldes actuales resulten reelectos se esperaría no solo que mejoren sus niveles de ejecución, sino que se reduzcan las obras paralizadas y los proyectos se cierren más rápido.

