
El gobierno chileno que encabeza el ultraderechista José Antonio Kast inició ayer la expulsión de ciudadanos extranjeros que residían en el país de manera irregular y con problemas judiciales.
El primer avión con 40 extranjeros levantó vuelo del Grupo 10 de la Fuerza Aérea chilena, en Santiago, a primera hora de ayer. La aeronave realizó una escala técnica en Iquique antes de continuar hacia Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Quito (Ecuador) y Bogotá (Colombia), donde los pasajeros fueron entregados a las autoridades de sus respectivos países.
De acuerdo con la información oficial, 30 de los expulsados registran antecedentes por delitos como robo con violencia, tráfico de drogas, porte ilegal de armas y amenazas.
Vienen más expulsiones
“Las expulsiones no se anuncian, se hacen. Y a partir de ahora vamos a intensificarlas, a través de una planificación”, recalcó el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, quien supervisó la expulsión.
Luego destacó el fortalecimiento del control fronterizo además de anunciar medidas de transparencia, seguimiento y fiscalización del cumplimiento de la ley migratoria.
Respecto a las salidas voluntarias, indicó que insistirán en “incentivar y proponer este mecanismo para que las personas que entraron irregularmente a nuestro país puedan salir, como corresponde”.
Según la diputada opositora, Tatiana Urrutia, hay más de 25 mil órdenes de expulsión de venezolanos que no se pueden ejecutar por falta de relaciones diplomáticas con el país llanero.
“En política migratoria hay que dejar el populismo, porque expulsar 300 mil personas no se logra con eslóganes”, criticó la diputada Urrutia.
