Uno pensaría que el voto castillista sigue a Castillo a donde vaya. Pero, tras la explosión del gobierno de Pedro Castillo, la esencia del castillismo, electoralmente hablando, parece haberse atomizado en varios partidos, frentes y alianzas. Una consecuencia de la propia informalidad e indefinición del castillismo. El propio Castillo ha conversado con tantos partidos distintos que ha cambiado de albacea político tanto como de abogado.
JUNTOS, PERO NO REVUELTOS
En Juntos por el Perú, por ejemplo, la entrada y salida de Pedro Castillo fue tantas veces anunciada y desmentida como la llegada de Antauro Humala. Esas marchas y contramarchas, sumadas a la falta de carisma de Roberto Sánchez, medraron en parte su capacidad de convocatoria, líos judiciales electorales aparte.
En el mismo partido están Irma Castillo, la hermana presidencial; y José Carmen Castillo, el hermano mayor y padre de Gian Marco Castillo. También está Yenifer Paredes, hermana de la primera dama, Lilia Paredes —asilada en la Embajada de México—, criada desde niña por la pareja como una hija. Y Cledin Vásquez Castillo, hijo de otra hermana del fundador de la Fenatep, Adelinda Castillo.
El partido familiar se suma al partido originario del castillismo. La suma izquierdista no deja de ser confusa. Ahora la alianza de Juntos por el Perú (donde está Isaac Humala) y Todo con el Pueblo (el partido original de Castillo) se llamará Juntos por el Pueblo.
PERÚ LIBRE Y PODEMOS
Bertha Rojas, matriarca de Vladimir Cerrón —candidato presidencial desde la clandestinidad por estar prófugo de la justicia— y de Waldemar Cerrón, va con Perú Libre, el expartido de gobierno de Pedro Castillo.
En Podemos hay aún más cuota castillista. Allí está Raúl Noblecilla, el exabogado castillista. Y a última hora se subió al carro Herminia Chino, madre de la expremier Betssy Chávez, asilada en la Embajada de México en Lima y condenada a 11 años y 5 meses por conspiración en el intento de golpe de Estado.
LA DISPUTA POR EL VOTO
Como explica Jaime de Althaus, “hay una disputa entre varios partidos por el supuesto legado de Pedro Castillo”. En esa pugna están Podemos, Juntos por el Pueblo y Venceremos. Podemos tiene algunos dirigentes o abogados de Castillo. Luna “ha armado una coalición de personas o sectores que han emergido en los márgenes de la ley, tratando de captar el apoyo de la minería ilegal”, explica. Pero para el analista político, quien mejor ha atraído a los excastillistas es la alianza Venceremos.
DOS EXABOGADOS
Los dos exabogados de Pedro Castillo se han dicho la vela verde. Ronald Atencio ha cuestionado el izquierdismo de Raúl Noblecilla por ser escudero del cuestionado líder del partido, José Luna. De paso, sus huestes han remarcado la extracción pituca de Noblecilla, asiduo al club Regatas y exalumno del colegio Markham.
LA PLAZA SAN MARTÍN
Por su lado, Sigrid Bazán ha tenido problemas al presentar su candidatura con la alianza Venceremos. Su castillismo está en entredicho por haber votado a favor de la vacancia. Así se lo hicieron saber en la plaza San Martín, el epicentro de la reacción zurda. Basta recordar que también fue el ágora ateniense de la plaza San Martín la que denostó y criticó a Antauro Humala, acusándolo de cómplice de Dina Boluarte, botellazos en mano. Queda claro que la plaza San Martín es el terror de los rojos. Y es a la izquierda lo que Puno es
a la derecha.
LA ESTRATEGIA VENCEREMOS
“Hay una corrida del castillismo desde Juntos por el Perú hacia Venceremos”, sugiere De Althaus. “Para comenzar, ya Juntos por el Pueblo había perdido a los principales líderes castillistas: el propio Castillo, Betssy Chavez y Aníbal Torres, que no pueden postular”, desarrolla. “Como esa alianza era oportunista, al caerse esas candidaturas, perdieron interés y no les dieron sitio a otros castillistas en sus listas. Entonces se ha producido un realineamiento: los partidos castillistas (Todo con el Pueblo, APU) se han aproximado a Venceremos, que es la alianza de Nuevo Perú con Voces del Pueblo, Unidad Nacional y Patria Roja. Han decidido ir juntos a las regionales y municipales. Eso reagrupa a casi toda la izquierda marxista o neomarxista bajo el logo de Venceremos”.
Para De Althaus, la izquierda se está nucleando y organizando alrededor de Venceremos, algo que no se veía desde hace muchos años. Por otro lado, la derecha se sigue fragmentando. En los 80, curiosamente, el escenario era al revés. Una de las izquierdas más grandes de América Latina iba siempre atomizada a las elecciones. Y la derecha, pequeña en comparación, iba unida. Esta vez, el único problema para Venceremos, según De Althaus, es su candidato, “un sujeto gris que no lo conoce nadie”.
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