Fiebre de IPO regresa: qué deben evaluar inversionistas antes de comprar acciones en su debut | TU-DINERO

Sin embargo, especialistas advierten que el entusiasmo inicial no debe confundirse con una estrategia de inversión de largo plazo.

SpaceX inauguró esta nueva etapa el 12 de junio. La empresa cerró su primera jornada con un alza de 19% respecto al precio de colocación de US$ 135 por acción, alcanzando una valorización cercana a los US$ 2.2 billones y ubicándose entre las compañías públicas más valiosas del mundo, señala Credicorp Wealth Management. El desempeño reforzó el optimismo en torno a las futuras salidas a bolsa de firmas vinculadas a la inteligencia artificial.

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Pero la experiencia histórica muestra un panorama menos alentador para quienes compran acciones en el momento de la euforia, alerta.

“Un estudio de la Universidad de Florida, que analizó 9,343 IPO entre 1980 y 2025, encontró que durante los tres años posteriores a su debut las empresas obtuvieron un rendimiento promedio acumulado de 19.1%, muy por debajo del 39.6% registrado por el mercado accionario en general”, precisó la firma getsors de fondos.

La diferencia suele explicarse por las elevadas expectativas con las que llegan muchas compañías al mercado.

Aquellas que debutaron con valorizaciones superiores a 40 veces sus ventas obtuvieron ganancias promedio de 93.6% en su primer día de cotización, pero posteriormente registraron una caída promedio de 44.8% durante los tres años siguientes, indica el reporte. Credicorp subraya que SpaceX inició su cotización con una valoración cercana a 91 veces sus ingresos.

Otro aspecto que los inversionistas deben observar es la rentabilidad del negocio. Históricamente, las compañías que salieron a bolsa con pérdidas mostraron un comportamiento más débil una vez superada la emoción inicial, describe el holding.

SpaceX, por ejemplo, reportó pérdidas por US$ 4,900 millones en 2025 debido a sus fuertes inversiones para acelerar su crecimiento.

No obstante, el mercado también ha cambiado. A diferencia de décadas anteriores, muchas empresas permanecen privadas durante más tiempo gracias al acceso a grandes rondas de financiamiento.

Anthropic, por ejemplo, consiguió cerca de US$ 65,000 millones antes de evaluar una eventual salida a bolsa. Como consecuencia, estas compañías llegan al mercado con modelos de negocio más desarrollados, pero también con valorizaciones mucho más exigentes, lo que reduce parte del potencial de revalorización que antes capturaban los inversionistas del mercado público, detalla.

Los analistas de Credicorp coinciden en que participar en una IPO no implica necesariamente comprar el primer día. Casos como Meta, que perdió cerca de la mitad de su valor tras su debut antes de convertirse en una de las acciones más rentables de la última década, o Tesla, cuya cotización atravesó años de alta volatilidad antes de consolidarse, muestran que la paciencia suele ofrecer mejores puntos de entrada.

En un contexto donde las grandes tecnológicas vuelven a captar la atención de los mercados, la principal recomendación para los inversionistas es no dejarse llevar por la euforia, indica el grupo financiero.

“Evaluar la valoración inicial, las perspectivas de utilidades, la capacidad de ejecución y el precio pagado continúa siendo más importante que llegar primero a una nueva historia bursátil. Después de todo, el mayor riesgo no siempre es quedarse fuera de una IPO, sino pagar cualquier precio por participar en ella”, expresa.

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SOBRE EL AUTOR

Zulema Ramirez Huancayo

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.

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