La violencia vuelve a sacudir a Trujillo. La noche del domingo 1 de febrero, un artefacto explosivo fue detonado en la discoteca Tabaco Marino, ubicado en la urbanización San Isidro, generando pánico entre vecinos y comerciantes de la zona. El estruendo se escuchó en varios puntos de la ciudad.
El atentado ocurrió aproximadamente a las 10:29 p.m. en la parte posterior del establecimiento, situado en la prolongación de la calle E con la avenida Metropolitana II.
El local, que funcionaba como cevichería y discoteca, se encuentraba clausurado desde julio de 2025, pero volvió a abrir sus puertas al público en quincena de enero tras obtener todas las licencias de funcionamiento. Sin embargo, tras la reapertura sufrió este atentado.
Testigos indicaron que minutos antes de la explosión se escucharon al menos tres disparos. Además, cámaras de seguridad captaron el momento en que un sujeto deja una mochila con el artefacto explosivo en el exterior del local, material que ya forma parte de la investigación policial.
De acuerdo con la evaluación del Centro de Operaciones de Emergencia Provincial (COEP) de Trujillo, la onda expansiva afectó ocho viviendas: tres con daños considerables en lunas, puertas y ventanas, y cinco con daños leves. Un negocio cercano también resultó seriamente perjudicado. El hecho dejó una persona herida, sin que se reporten víctimas mortales.
Efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) y de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) acudieron al lugar y descartaron la presencia de otros artefactos. La zona fue acordonada para las diligencias de ley, con apoyo de Seguridad Ciudadana y personal del SAMU.
ANTECEDENTES DE TABACO MARINO
En marzo de 2024, Tabaco Marino fue intervenido por la Policía durante un operativo en el que se buscaba a Jolin Bazán Valderrama, alias “Jolin”, identificado como integrante del brazo armado de Jhonsson Cruz Torres, alias “Jhonsson Pulpo”, cabecilla de la organización criminal Los Pulpos.
Aunque el sujeto no fue capturado dentro del establecimiento, el operativo colocó al local en el radar de las autoridades.
Posteriormente, tras reiteradas quejas de vecinos por alteración del orden público y observaciones administrativas, la municipalidad dispuso la clausura temporal del establecimiento, medida que se prolongó en el tiempo.
Más recientemente, el 25 de enero, representantes del local difundieron un comunicado público en el que exigían mayores garantías de seguridad, alertando sobre la escalada de violencia y amenazas en Trujillo.
VÍNCULOS CON LOCALES ATENTADOS
Según información policial, el propietario de Tabaco Marino sería también dueño o administrador de la discoteca Monasterio, así como de la licorería Tabaco y Ron que fue atacada con explosivos días atrás en Trujillo.
Estas conexiones son materia de investigación, pero refuerzan la hipótesis de que los ataques estarían dirigidos contra una misma cadena de negocios.
En ese contexto, la explosión en Tabaco Marino se convierte en el tercer atentado con explosivos de alto impacto mediático registrado en Trujillo en lo que va del año.
El primero ocurrió el 21 de enero, cuando dos locales de una licorería fueron atacados casi de manera simultánea; el segundo se registró a inicios de enero, con la detonación de un artefacto cerca de la discoteca Monasterio, durante un evento musical de Armonía 10 de Walther Lozada; y el tercero corresponde al atentado perpetrado contra Tabaco Marino.
EXTORSIÓN
Fuentes policiales no descartan que estos hechos estén vinculados a una red de extorsión, una modalidad que se ha vuelto recurrente en Trujillo y que utiliza atentados con explosivos como mecanismo de intimidación.
Tras lo ocurrido, la Municipalidad Provincial de Trujillo exigió acciones urgentes frente al avance del crimen organizado y solicitó el respaldo del Ejecutivo, el Congreso y la PNP para enfrentar a las bandas dedicadas a la extorsión, en una ciudad golpeada por una escalada de violencia sin precedentes.
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