
Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Juana, de 41 años, que nos escribe desde Los Olivos.
Doctora Magaly Moro, acudo a su espacio porque me encuentro al borde del colapso dentro de mi propio hogar. Mi esposo se ha transformado en un completo desconocido desde que se obsesionó de forma enfermiza con el bendito conteo de votos de la ONPE. Ya no existe conversación alguna en nuestra mesa que no gire en torno a los benditos porcentajes y las actas impugnadas.
Este calvario no tiene tregua ni un solo segundo del día. Tomás actualiza los resultados oficiales cada media hora. Monitorea las cifras como si su existencia dependiera de eso y ha dejado de prestarme atención por mirar esa pantalla. Su mente está completamente secuestrada por el avance de las cifras y ya no sé cómo rescatarlo de ese maldito vicio.
La situación se ha vuelto verdaderamente insoportable durante las noches porque ni siquiera cuando todo está a oscuras decide descansar un momento. Mantiene el bendito aparato encendido sobre la cama, interrumpiendo mi paz con el brillo de la pantalla del celular. Su falta de consideración me está provocando un insomnio terrible que ya empezó a pasarle factura a mi rendimiento diario. No es justo que mi salud física se deteriore simplemente porque él no puede controlar su desmedida ansiedad política por saber quién ganará las elecciones.
Estoy evaluando seriamente tomar medidas extremas. He pensado en esconderle el dichoso celular o mandarlo a dormir directamente al sofá de la sala. No quiero que el resentimiento siga creciendo en mi pecho, pero necesito que entienda que nuestro matrimonio vale más que cualquier escrutinio. Espero que su sabio consejo me dé la luz que tanto necesito para salvar mi tranquilidad conyugal.
CONSEJO
Querida Juana, es comprensible tu desesperación, pues el descanso es sagrado y tu esposo está perdiendo los límites frente a una coyuntura temporal. Antes de tomar medidas drásticas como el sofá, conversa firmemente con él y establezcan la regla de “cero pantallas en la habitación” por el bien de la salud de ambos. Hazle entender con amor, pero con firmeza, que los votos seguirán ahí al día siguiente, pero la armonía del hogar se puede quebrar. Suerte.
