Empieza un nuevo ciclo por Iván Arenas

Fijémonos en las corrientes marinas de la política nacional. Así como son inevitables las corrientes marinas, son inevitables los cambios en el ciclo político en una sociedad.

Hay un nuevo ciclo político que ha empezado a tomar forma; no obstante, el anterior ciclo languidece y aún no termina de morir. Otros dirían también que son dos capas tectónicas que empiezan a colisionar entre sí.

Pero por ahora se parecen más a corrientes marinas que se suceden una a otra. En los próximos meses veremos con mayor claridad la recomposición de este nuevo ciclo político.

El anterior ciclo estuvo marcado tanto por liderazgos como por el tema o la agenda central. Y esa agenda fue una profunda división de la sociedad entre fujimorismo y antifujimorismo que se saldó en las elecciones como en el aparato estatal y en algunas instituciones tutelares de la República.

Una novedad del ciclo que se va es que el fujimorismo y un bloque al que sus adversarios acusan del “pacto mafioso” ya lograron retirar a ese sector político e ideológico que había controlado la Fiscalía, el Tribunal Constitucional y hasta cierto punto el Poder Judicial en los últimos veinte años. Y quizá también el fujimorismo ya ocupe la titularidad de partido de régimen. Nada se cambia sin la atenta mirada y participación de Fuerza Popular.

Pero este nuevo ciclo político probablemente estará marcado por el auge de las economías ilegales e informales que organizan la vida social, política y económica allí donde se desarrollan. De eso hablaremos en otro momento.

Es altamente probable que quienes son parte del ciclo anterior se resistan al cambio. Miren en el APRA cómo el “jorgismo” intenta desestabilizar la campaña de su candidato presidencial, Enrique Valderrama. Un ejemplo.  

Ahora bien, si el fujimorismo resiste al nuevo cambio político es porque, como dijimos arriba, es el centro de gravedad de la política en el Parlamento.  

En la izquierda marxista también ha ocurrido ese cambio de ciclo político. Esta izquierda “nueva” ya ha asumido la agenda posmoderna debido a su poca comprensión ideológica del momento. Lenin se volvería a morir.  

De momento, el gobierno de transición de Jerí, que también es una figura del nuevo ciclo político, ha desactivado la ira ciudadana contra la política. Una cosa es un presidente de 3% de aprobación y otra de 50%.

Hay “legitimidad” para hacer reformas. El hombre de Estado detrás del gobierno es el PCM, Ernesto Álvarez. Otra absoluta novedad y quien tendrá recorrido en los próximos años.

Empieza el nuevo ciclo político. El anterior no muere. Decía Gramsci que el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, en ese claroscuro surgen los monstruos (“los cisnes negros”, que se dice también). 

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