El tarot no te dice qué va a pasar, solo te pone un espejo

Mario Salazar, tarotista con 45 años de experiencia, explica por qué a fin de año las personas buscan leerse las cartas. Entiende el tarot como una herramienta de reflexión personal y nos deja un mensaje de cierre de ciclo enfocado en la razón, el discernimiento y la búsqueda de una vida con sentido.

¿Por qué en esta época del año la gente se lee las cartas?

Te pongo un ejemplo: viene el cumpleaños, festejamos el cumpleaños, buscamos una temática, incluso soplamos unas velitas, pensamos en deseos y nos ponemos a reflexionar qué tal pasé el año. Vienen las graduaciones del colegio, graduaciones universitarias; hacemos un resumen. Comenzamos a ver qué logramos y qué cosa no hemos logrado, y qué es lo que podríamos hacer para mejorar el camino que queremos. El fin de año es importante. El fin de ciclo lo evaluamos, vemos dónde nos hemos equivocado, dónde hay que corregir, dónde vamos a mejorar más y buscamos juntarnos. Muchas personas no nos juntamos todo el año y vemos este fin de año siempre como algo tradicional, algo afectivo, reunirnos, reconciliarnos, y todo eso es importante.

 

¿Qué significa el tarot?

Yo te pongo un espejo. Entonces, tú te miras a tu espejo y yo estoy ahí detrás diciendo: “Hola, es el mensaje”. Pero te estás mirando. No me estás mirando a mí. Mario no te está diciendo qué va a pasar, sino que tú te estás viendo a través de un espejo y los mensajes que llegan son para estar en paz y reflexionar. Entonces, puede ser buen año para que tu salud esté más protegida. Ese es un mensaje. Y si te miras al espejo, de repente saltas y piensas que es verdad. Por ejemplo, un tratamiento que estoy continuando y dices: “Ojalá que me vaya bien”. Entonces, yo creo más en ese tipo de interpretación del tarot a través de un espejo.

 

 

¿Cómo se origina la lectura de cartas? ¿Cómo se origina el tarot?

El tarot tiene muchas posibilidades. Hablan de que tiene una raíz en la China. Otros piensan que tiene una raíz egipcia. En época de Moisés, él estudió como príncipe egipcio todos los mundos esotéricos de esa cultura. Cuando ellos hicieron ya después su mundo personal, aparece un tarot que era hebreo. Luego aparece un tarot que es egipcio. Luego los europeos lo estudiaron muchísimo y apareció el tarot de Marsella, que es uno de los más conocidos, digamos, entre nosotros los profesionales entendidos del tema. Y todo en lo que se basa es en un desarrollo de un ser humano dentro de una visión, dentro de un mundo que uno lo lleva a cómo manejarlo.

 

¿A los cuántos años empezaste a desarrollar esta actividad?

Desde niño siempre tuve experiencias. Como no vivía con mis padres porque la idea era mejor vivir en la capital, sentía que había alguien que me estaba molestando, había algo que se estaba acercando. Sentía presencias, pero después, cuando fui más grande, lo imaginé como que era parte de esa necesidad de ver a mis papás. Pero luego pasó el tiempo y empecé a presentir, a ver, pero nunca le di importancia. En algún momento encontré un tarot en una revista. La recorté y puse con lápiz qué significa al derecho, al revés. Hasta que un día, en San Bartolo, a una prima le leí y le salieron todas las cosas que le leí. Nadie lo pensó ni yo. Y ahí comencé a tomarlo un poquito más en serio. En la parte profesional, soy artista plástico. Estudié en la Escuela Nacional de Bellas Artes, lo ejerzo. Pero como tarotista ya son 45 años. Empecé a los 21.

 

Hay mucho escepticismo también, ¿no?

Sí, claro. Este es un arte, como tantas cosas que hay. Hay gente que prefiere no hacerlo. Y también está la parte egoísta de los dones. Yo no creo que tengamos que tener un don en especial para todas estas cosas. Hay que volverlo una habilidad, una práctica. Nosotros tenemos muchos signos y también muchos sentidos dormidos, pero no los usamos, no los despertamos.

 

En ese sentido, ¿todas las personas se pueden leer el tarot?

Creo que no se debe de leer a las personas que mucho se sugestionan y ven en nosotros a una suerte de poderosos que vamos a resolver el problema, y no quieren hacer caso a una receta, a una disciplina, a una advertencia. Yo evitaría personas tercas, difíciles, apasionadas, que de repente pierden el control. En esta época la gente ha perdido mucho el control y por cosas que se han ido perdiendo también en la sociedad. El amor, por ejemplo, se ha perdido muchísimo y todos queremos amar, todos queremos estar con alguien y ser amados. Ser felices y ser amados. El perdón, la aceptación, un montón de cosas que ya no se usan. Eso se ha ido perdiendo. Hay otros mundos, el mundo material, la lucha, tener la plata, que también es importante, pero sin dejar de tener el placer de hacerlo. Vivimos bajo una presión muy grande.

 

La tradición es muy fuerte en el Perú.

Recuerdo que mi madre era de la selva. Cuando fui la primera vez a conocer, tenía 16 años. Estaba por el centro de Pucallpa y de repente pasaban un montón de niñas disfrazadas de angelitos y me decían: “Esas son las pastoras”. Tocaban como una especie de pito de policía. Luego se abrían las puertas de las casas, se les daba algún dulce y ellas rezaban el nacimiento de esa casa. Iban de casa en casa. Yo me impresioné mucho porque no había gozado de esa experiencia y hasta ahora se sigue usando. Entonces, esa tradición genera un carácter de un lugar, pasan cosas de las que la gente se acostumbra; las guaguas, cuando la gente va al cementerio para ver a sus niños que han perdido. Después hay personas que nos pasan un huevito, porque la criatura está asustada. Entonces, es tradición. Los baños de florecimiento: la gente se baña y tiene esa noción de sentir que les está cambiando la vida.

 

¿Consideras que hay personas que tienen un sexto sentido?

Sexto, séptimo, octavo, noveno, un montón de sentidos, como la intuición. Para otras sociedades es un peligro. Son gente rara, son gente extraña, son gente diablo, son cualquier cosa, pero menos gente como todos. Te catalogan, mucho te encasillan.

 

¿Qué mensaje nos regalas por fin de año?

La imagen es un rey que tiene una moneda de oro. La moneda de oro significa la razón, el hecho de tener razón. También significa discernir, pensar mejor las cosas, no con la pasión, no con la emoción. Entonces, el mensaje es que razonemos, empecemos una etapa en donde podamos aprovechar más que nada nuestra razón por encima de nuestras emociones. Para no vivir de extremistas. El oro también tiene que ver con el éxito, la búsqueda de una vida más exitosa y más excitante. Dense el tiempo para que la gente joven razone más y busque las mejores metas para su vida. Muchos jóvenes que se han ido del país en búsqueda de luchar por dinero y no por tener el placer de trabajar en algo que les gusta. Pero es el tiempo también en donde tenemos que tener mucho cuidado y no dejarnos manipular por otras personas.

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