Los ingresos públicos son finitos. Debido a ello, la administración económica y financiera del Estado se rige bajo un presupuesto en el que se decide cada año no solo los fines a los que se va a destinar el gasto, sino aquellos que se van a postergar o sacrificar para financiar los primeros. Una decisión que en economía se llama costo de oportunidad.
Petroperú atraviesa una situación de insolvencia financiera, pero, curiosamente, subsiste gracias a los impuestos de todos los peruanos que, como se sabe, son finitos. Según el primer ministro, Ernesto Álvarez, entre 2022 y 2024 el Estado brindó medidas de apoyo financiero a la petrolera por un total de S/17,888 millones, cifra que supera los presupuestos anuales de sectores como salud y educación.
Además del riesgo moral que representa haber rescatado constantemente a Petroperú, razón por la cual perdió los incentivos para operar en forma eficiente y transparente (como lo ha advertido la ministra Miralles), vale la pena conocer qué sacrificó el gobierno por rescatar a Petroperú o, en otras palabras, qué se pudo haber hecho con esos S/17,888 millones.
Dinero mejor invertido
El profesor principal del Departamento Académico de Economía de la Universidad del Pacífico y exvicemistro de Economía, Carlos Casas, consideró que dichos recursos pudieron servir para duplicar el presupuesto de seguridad ciudadana y así combatir la delincuencia, que se ha vuelto uno de los principales flagelos que golpean al país.
En materia de educación, consideró que el monto que se ha destinado a pagar deudas de Petroperú se pudo utilizar para construir 226 colegios de alto rendimiento (COAR). De esta manera, señaló que se podrían tener 10 de estas infraestructuras en cada departamento. Es más, indicó que, si se consideraran la construcción y la entrada en operación de estos espacios, serían 177 COAR los que se tendrían gracias a esos recursos.
“La Refinería de Talara (Piura) comenzó a operar con dificultades y, aunque ya debería estar al 100%, no ha funcionado según lo previsto. Se comenta que las pérdidas se han reducido e incluso hay quienes proyectan resultados en azul; sin embargo, Petroperú sigue siendo una empresa con una gestión deficiente”, explicó.
Hay que precisar que la infraestructura ubicada en Piura también ha sido considerada por algunos analistas una inversión innecesaria, pues Perú consume 250,000 barriles de petróleo al día, pero solo se refinan 90,000; es decir, no es capaz de cubrir los requerimientos.
Por su parte, el exviceministro de Energía, Arturo Vásquez, cuestionó el despilfarro en Petroperú y aseguró que con ese dinero se pudieron haber construido más de 27,000 postas médicas. No obstante, indicó que, si se querían construir hospitales de alta complejidad, con el dinero se hubieran construido aproximadamente 130.
En el sector transportes, consideró que con ese dinero se pudo haber asfaltado 2,980 kilómetros de carreteras. Incluso podríamos haber construido una nueva Carretera Central con una magnitud similar a las de Europa.
“Ya no se va a poder recuperar el dinero perdido porque hay que pagar las deudas que están pendientes. El Estado lo que ha hecho es pagar a proveedores, sueldos, bonos, es decir, gasto corriente, pero no se han pagado las deudas de largo plazo”, añadió.
Impacto cero
Otro factor no menos importante que no se ha tomado en cuenta es el tipo de gasto que se ha priorizado. El rescate a Petroperú representa fundamentalmente gasto corriente; es decir, dinero destinado a sostener operaciones deficitarias, pagar deudas acumuladas y cubrir ineficiencias administrativas. Este tipo de gasto tiene un impacto económico radicalmente distinto al de la inversión productiva.
Un indicador sobre el beneficio derivado de los gastos que hace el Gobierno es el multiplicador del PBI, que mide cuánto termina creciendo la economía total como consecuencia de ese gasto inicial. Según el Banco Central de Reserva (BCR), en periodos de menor crecimiento, un aumento de un sol en inversión pública incrementa el PBI en S/1.42 en el largo plazo, mientras que un aumento equivalente en gasto corriente genera apenas S/0.92.
Independientemente de la magnitud del impacto, cada sol invertido circula múltiples veces en la economía, generando empleo y dinamismo económico. Sin embargo, cuando se destina dinero para cubrir pérdidas operativas de una empresa ineficiente, el multiplicador es cercano a cero o incluso negativo. Las pérdidas recaen en todos los ciudadanos a través de impuestos que el Estado deja de destinar a servicios esenciales, como educación, salud y seguridad.
Impacto en la estabilidad fiscal
Por último, otro factor a analizar es el costo que el apoyo a Petroperú genera en la estabilidad fiscal. En 2024, Fitch había sostenido que existen riesgos fiscales en nuestro país “por la posibilidad de un mayor apoyo a Petroperú”.
En el mismo sentido, una investigación del economista Vito Tanzi, exdirector de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional (FMI), concluye que, cuando el Estado asume actividades que van más allá de provisión de bienes públicos básicos (por ejemplo, intervenciones industriales o apoyo a empresas deficitarias), puede generar “gobierno fallido” o ineficiencias que compiten con la provisión de servicios sociales y el uso óptimo de recursos escasos.
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