
El papa León XIV regresó ayer a Roma en el avión del rey de España, Felipe VI, que el propio monarca le ofreció tras la avería técnica que impidió despegar a la aeronave de Iberia que iba a trasladar a toda la delegación vaticana desde Tenerife, isla española en el Atlántico donde acabó su visita a España.
El personal de la Santa Sede y los periodistas que viajaban con el pontífice volvieron horas más tarde en otro avión que la compañía Iberia envió desde Madrid.
La aeronave original tenía una hora de retraso y el papa descendió acompañado por el rey Felipe VI, que había vuelto al aeropuerto tras haberlo despedido a pie de pista minutos antes.
“Viento de cola”
“Nuestro equipo de mantenimiento ha sugerido remolcar el avión para ponerlo cara al viento e intentar una nueva puesta en marcha del motor ya que el fallo se ha podido producir por un poco de viento en la cola”, dijo el capitán a los pasajeros del avión. Luego, afirmó que solucionar la avería tardará bastante y se coordinó el desembarque.
Al saber del problema, el rey Felipe VI ofreció su avión para que el Santo Padre pueda volver al Vaticano.
