Cada día podemos caer aún más bajo de la terrible destrucción que está en marcha del sistema de justicia. Todo está siendo accionado por las mafias de la política con sus esbirros, que se han ubicado en puestos estratégicos en las diferentes instituciones del sistema de justicia, y lo están logrando con la desestabilización por ejemplo del Ministerio Público (MP). El ataque es sin cuartel; porque saben que el poder que tienen es efímero y en las próximas elecciones esto se va a revertir y seguro van a terminar en la cárcel, por tanta infamia e ignominia que están cometiendo.
Una vez que han capturado la Fiscalía de la Nación de manera ilegal y con resoluciones espurias de la JNJ y el TC, que han jugado en pared para bloquear a la valiente fiscal de la nación, Delia Espinoza, ahora el suplente con antecedentes judiciales —que lo involucran directamente a una organización criminal— pretende desaparecer los equipos especializados de la Fiscalía, que han tenido éxito logrando arrinconar a diversas organizaciones criminales, que incluyen a delincuentes de cuello y corbata que están en la política. Por eso se tiene a tres presidentes tras las rejas ya sentenciados por la justicia, en procesos judiciales donde han demostrado idoneidad, eficiencia y profesionalismo en su tarea de perseguir el delito.
La última del interino del MP es ahora desactivar el equipo de fiscales Lava Jato, Eficcop y evidentemente todo lo relacionado con las investigaciones de la organización criminal Los Cuellos Blancos del Puerto, que habían tomado por asalto el Poder Judicial, el entonces Consejo Nacional de la Magistratura y hasta el propio MP. El trabajo encomiable de estas unidades de la Fiscalía nos ha permitido tener acceso a los audios de la vergüenza, donde los Cuellos Blancos trafican sentencias hasta de violación de una niña a cambio de “libritos” —lenguaje clave de la organización criminal para referirse a miles de dólares— entre “hermanitos”; yo diría entre crápulas.
Lo paradójico es que, de la organización criminal, el cabecilla de la banda César Hinostroza está prófugo de la justicia, ya con un requerimiento de extradición; el lugarteniente Walter Ríos está preso y varios de los cabecillas han vuelto a las andanzas ahora que el pacto mafioso de la política ha repuesto en sus cargos a los que fueron destituidos y tenían que responder a la justicia. Estaban contra las cuerdas y las bancadas de este Congreso de delincuentes los han repuesto para controlar el sistema de justicia y así evadir la Ley.
