El nuevo ciclo político por Iván Arenas

La clave en el budismo está en observar. Observar la respiración, atarse al momento presente. A veces vale observar la política con ojos de budista. Solo observar para sacar conclusiones. De esa observación, lejos de pasiones ideológicas, se puede decir que existe en desarrollo un nuevo ciclo político. ¿Cómo así? Veamos.

Antes vale decir que el antiguo ciclo político aún no acaba, languidece. Ese fue (o es) un ciclo político marcado fuertemente por el fujimorismo/antifujimorismo y la guerra de religiones entre ambos bandos. Fue un ciclo político de la furia. El nuevo ciclo político se empieza lento. Debería ser un ciclo político del pacto, del acuerdo. Debería.

La elección de Jerí es un síntoma de ese nuevo ciclo político. Pero hay otro dato también. Observen al fujimorismo. Mejor dicho, observen a Fuerza Popular. Ya es un partido institucional. Es el partido de régimen. Nada sucede en la política nacional sin Fuerza Popular. ¿Quieres cambiar una coma en la Constitución? Pues eso va a depender de Fuerza Popular. Keiko, entonces ha hecho su tarea. Fuerza Popular es el partido de régimen del 93. Ahora es más el partido de Keiko que de Alberto.  

El institucionalismo de Fuerza Popular es parte de este cambio de ciclo político. Ojo. Que el ciclo político sea nuevo no significa que venga con nuevos políticos porque vale entender un detalle: el ciclo político tiene su propio tema de “nuestro tiempo” y puede ser interpretado con los mismos actores. Cambia el tema, cambia el guion, cambia el rol, pero los actores son los mismos.

Miran al APRA, Valderrama ha logrado vencer a la dupla Del Castillo-Mulder. Eso no es cosa sencilla. Ahora podría ir por el manejo total del partido de la estrella, pero eso es harina de otro costal. Todo lo anterior también es parte del nuevo ciclo político. Miren a Atencio en la izquierda que aún no tendrá el peso ideológico y político de las viejas glorias ya es una cara nueva con el mismo viejo truco de la nueva constitución. Observen también a ese bloque llamado “caviar” que se ha debilitado, propio de los signos de los nuevos tiempos.

Es momento de hablar entonces del nuevo ciclo político, no obstante vale considerar varios detalles. En este nuevo ciclo aún no se define la nueva polarización pero ya vendrá. Probablemente, esa polarización será ideológica más que identitaria. ¿Qué hacer con el Estado? ¿Sirve aún la política de industrialización? ¿Cómo solucionamos la inseguridad ciudadana? ¿Cómo nos paramos frente a China y Estados Unidos? Esos temas pueden ser parte de una nueva polarización lejos de la dialéctica antipolítica del fujimorismo/antifujimorismo.

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