“Nosotros somos socios y aliados (…). El Perú no está solo, lo acompaña Estados Unidos, y estamos comprometidos en seguir combatiendo actividades criminales en el país”, dice a Perú21 el oficial Gabriel Hurst, de la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley INL de la Embajada de los Estados Unidos de América.
El gobierno de Donald Trump decidió donar nueve helicópteros UH-60 Black Hawk (Halcón Negro) a la Policía Nacional del Perú como muestra clara de cooperación internacional y del fortalecimiento de la seguridad nacional. Este aporte estratégico potencia la capacidad operativa de la Dirección de Aviación Policial (Diravpol) y abre un nuevo capítulo en la lucha contra el narcotráfico en la selva peruana. No en vano, hace unos días, la Casa Blanca notificó al Congreso de su país su intención de designar a Perú como un aliado principal no miembro de la OTAN, un avance que abre beneficios militares y económicos para el Perú.
“El secretario (de Estado) Marco Rubio nos ha dicho que la amenaza mayor en nuestra región de las Américas son las organizaciones criminales transnacionales. Es sumamente importante el esfuerzo para combatir el narcotráfico y a los traficantes. Tenemos seis Black Hawk ahora y se esperan tres más durante 2026. La cooperación entre Perú y Estados Unidos va a mejorar”, afirma Vanessa Whittington, vocera de la Embajada de los Estados Unidos en Lima.
EL HALCÓN NEGRO
Los Black Hawk representan un salto cualitativo frente a los helicópteros anteriores de la Diravpol. Con mayor autonomía, potencia y capacidad de carga, pueden trasladar hasta 18 efectivos equipados y operar tanto de día como de noche. Esta versatilidad permitirá acceder a zonas remotas, destruir pistas clandestinas y apoyar directamente en la erradicación de cultivos ilícitos de hoja de coca.
El comandante PNP Leydyn Tejada destacó —desde la base policial de Pucallpa— que los pilotos peruanos reciben entrenamiento constante y cuentan con respaldo técnico de EE.UU., lo que garantiza operaciones seguras y sostenidas en el tiempo. El apoyo incluye mantenimiento de repuestos y transferencia de conocimientos, lo que asegura que cada aeronave se mantenga en óptimas condiciones.
“El Perú produce drogas en distintos niveles: pasta básica y clorhidrato de cocaína, pero les digo a estos delincuentes narcoterroristas que la Policía Nacional de forma incansable viene y seguirá combatiendo este flagelo que le hace tanto daño al país y la humanidad”, sostiene, montado en un Black Hawk, el comandante Tejada.
EL CORAH ES CLAVE
Todo este esfuerzo de cooperación y trabajo policial va de la mano con el papel que cumplen los erradicadores del Proyecto Especial de Control y Reducción del Cultivo de la Coca en el Alto Huallaga (Corah) que tiene incidencia en todo el país.
Sin ellos y sus equipos no hubiese sido posible erradicar 5,374 hectáreas de hoja de coca ilícita. Esto es el equivalente a 324 toneladas métricas de cocaína potencial; o para que se haga una idea mejor, equivale a casi 50,000 canchas de fútbol o aproximadamente el tamaño de la ciudad de Iquitos.
Por ello, preocupa la reducción del presupuesto destinado por el gobierno de José Jerí para el esencial programa de este 2026: ha pasado de 141 millones de soles en 2025 a 89 millones de soles para el próximo año.
El ingeniero Nemesio Moreno, subdirector de operaciones del proyecto Corah, señala que “los resultados de erradicación en un año se deben a la mano de obra y la mano de obra se debe a los recursos financieros. Si nos recortan los recursos financieros, es lógico que vamos a recortar la meta de erradicación de 2026. Mientras más recursos tengamos, avanzamos a lugares geográficos dejando más espacios libres de coca”.
FUTURO PROMETEDOR
La donación de los Black Hawk no es solo un gesto de cooperación militar; es una inversión en la seguridad, la paz y el futuro del Perú. Con estas aeronaves, la Policía Nacional refuerza su compromiso de proteger a las comunidades amazónicas, recuperar territorios afectados y garantizar que la lucha antidrogas avance con mayor eficacia. Paulatinamente, serán dados de baja los helicópteros Bell UH-1N, con los que ya contaba hace unos años la PNP para estas labores.
La ciudadanía puede confiar en que cada vuelo de los Black Hawk representa un paso firme hacia un país libre de la amenaza del narcotráfico y con mejores oportunidades de desarrollo.
Pero el futuro compartido no acabará allí. Consultada sobre otras alianzas en el sector Defensa (como la posible adquisición de aviones caza F-16) o alianzas en seguridad ciudadana, Vanessa Whittington dijo que “estamos trabajando en todos esos temas bajo el enfoque de esfuerzo y colaboración que nos hace más fuertes, más prósperos y más seguros. Hay un equipo gigante en la embajada trabajando día a día con nuestros socios peruanos para mejorar la cooperación. Seguimos con entrenamientos e inversiones del sector público y el sector privado, que tiene un rol importante en el Perú”.
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