La creciente tensión militar entre Estados Unidos y Venezuela ha llevado a los ejércitos de ambos países a bloquear las señales de navegación por satélite (GPS) en el Caribe para protegerse contra un posible ataque, según muestran los datos, lo que pone el tráfico aéreo y marítimo en la región en mayor riesgo de colisión o accidente.
Al menos algunos de los buques de guerra estadounidenses que se han desplegado en el Caribe en los últimos meses han estado interfiriendo las señales GPS en sus proximidades, según un análisis de datos proporcionados por la Universidad de Stanford y un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato para discutir asuntos operativos.
En respuesta a la presión militar de Estados Unidos, las fuerzas armadas de Nicolás Maduro han bloqueado las señales de GPS alrededor de la infraestructura crítica del país, incluidas bases militares, refinerías de petróleo y plantas de energía, según un análisis de Spire Global, una empresa de datos satelitales, según informa The New York Times.
Los expertos en señales dijeron que ambos ejércitos parecían estar tratando de proteger sus activos contra ataques de drones y municiones de precisión, que pueden ser guiados por GPS o sistemas de posicionamiento similares. “Es de naturaleza defensiva”, dijo Logan Scott, experto en radiofrecuencia que ayudó a construir los primeros receptores GPS digitales del mundo en la década de 1980, refiriéndose a las fuentes de interferencia que muestran los datos. “Tienes un emplazamiento militar y quieres evitar que los drones, y demás, lo alcancen”.
Las tácticas similares empleadas por ambos adversarios, añadió, están amplificando el alcance y la intensidad de la interferencia. «La única diferencia es de qué lado de la línea se está», agregó Scott.
CONSECUENCIAS CIVILES
Sin embargo, estas tácticas militares han tenido como coste la interrupción del transporte civil que depende del GPS, pues está degradando tecnologías de comunicación cruciales que guían dispositivos como teléfonos celulares y sistemas de navegación marítima.
Al respecto, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha reiterado una advertencia a las principales aerolíneas y pilotos sobre los riesgos significativos de seguridad para aeronaves que operan sobre el espacio aéreo de Venezuela y el sur del mar Caribe, en medio de la creciente presencia militar en la región y los reportes de interferencias en los sistemas GPS.
En un Notam (Notice to Airmen) emitido por la FAA, se insta a las compañías aéreas a “ejercer extrema precaución” al volar a cualquier altitud en las rutas que cruzan alrededor de Venezuela, Haití y el Caribe sur, hasta febrero de 2026, debido a una “situación de seguridad en deterioro” y una notable actividad militar en la zona. La advertencia menciona que esta situación podría crear posibles peligros para aeronaves civiles, tanto en sobrevuelo como durante fases de despegue y aterrizaje, afectando incluso la operación en tierra de los aviones.
Uno de los principales factores que motivó la alerta es, justamente, la detección de interferencias en las señales GPS en áreas cercanas a Venezuela y el Caribe, lo que puede comprometer la precisión de navegación y seguridad de las aeronaves comerciales.
Las advertencias también coinciden con incidentes recientes que han subrayado los riesgos operativos. Por ejemplo, un vuelo de la aerolínea estadounidense JetBlue Airways casi experimentó una colisión en pleno vuelo con una aeronave de reabastecimiento en ruta cerca de la costa venezolana, forzando al piloto a detener su ascenso para evitar el impacto. El avión militar implicado no tenía su transpondedor activado, dificultando su detección por controladores y radares civiles.
La combinación de esta actividad militar y la interferencia en sistemas de navegación ha llevado a varias aerolíneas internacionales a suspender operaciones o evitar rutas sobre el espacio aéreo venezolano. Transportistas como Iberia, Avianca, LATAM y otras han optado por cancelar o desviar vuelos, en respuesta a las advertencias de seguridad y a los posibles riesgos que enfrentan sus tripulaciones y pasajeros.
Las autoridades aeronáuticas han recomendado a las operadoras seguir el aviso de la FAA y mantener la comunicación con los centros de control de tráfico aéreo para minimizar riesgos.
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