El fallo representa un respaldo al modelo de relaciones laborales que introdujo entonces el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), aunque no de manera absoluta.
Si bien la Suprema concluyó que la mayoría de los cambios se ajustan a la Constitución y a la Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo, también identificó un exceso reglamentario en una de las disposiciones referidas a los servicios mínimos durante las huelgas.
La decisión reabre una discusión de fondo: ¿hasta dónde puede llegar el Ejecutivo al desarrollar por reglamento derechos colectivos laborales sin invadir materias reservadas a la ley?

La reforma laboral colectiva supera el examen judicial y seguirá vigente. | Foto: Referencial
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Al analizar el caso, la Corte Suprema revisó tanto cuestionamientos formales como de fondo. Entre otros aspectos, evaluó si la aprobación de la norma requería una etapa previa de prepublicación y si las modificaciones introducidas respetaban los límites establecidos por la Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo.
Asimismo, examinó disposiciones vinculadas a la afiliación y organización sindical, la entrega de información económica durante la negociación colectiva, el arbitraje potestativo, la extensión de convenios colectivos y las reglas aplicables al ejercicio de la huelga.
En detalle, tras este análisis, la Quinta Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria concluyó que la mayor parte de las modificaciones introducidas por el Decreto Supremo 014-2022-TR constituyen un desarrollo válido de la legislación vigente y no vulneran la Constitución ni la Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo. En consecuencia, confirmó la validez de casi toda la reforma laboral colectiva aprobada en 2022.
No obstante, declaró fundada la demanda respecto al artículo 67 del reglamento, referido a los servicios mínimos durante las huelgas, convirtiéndose en el único extremo de la norma que no superó el control judicial. Con ello, la reforma permanece vigente prácticamente en su totalidad, aunque con una corrección puntual en materia de huelgas.
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Impacto en la negociación colectiva
Aunque la Corte Suprema concluyó que el reglamento se mantiene dentro de los límites de la ley, la decisión no zanja el debate sobre el impacto que tendrá en la dinámica de las relaciones laborales.
Para Mauricio Almonte Fuentes, asociado principal de Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados, uno de los puntos más sensibles es la consolidación del arbitraje potestativo como una herramienta reservada a los trabajadores.
Según sostuvo, se restringe la capacidad de reacción de los empleadores frente a negociaciones que puedan prolongarse por periodos extensos o en las que consideren que existen conductas dilatorias por parte de la organización sindical.
En una línea similar, Lidia Vílchez, socia de Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU), reconoció que el fallo fortalece la posición de los sindicatos dentro de la negociación colectiva.
Sin embargo, precisó que la Corte ha considerado que este diseño responde a una lógica de protección de los derechos colectivos y a los estándares internacionales de libertad sindical que forman parte del ordenamiento jurídico peruano.
Más obligaciones para las empresas
Otro aspecto que genera debate es la validación de las disposiciones sobre entrega de información económica y financiera durante la negociación colectiva.
Almonte señaló que las empresas deberán acostumbrarse a proporcionar documentación vinculada a su situación económica y financiera, lo que supone mayores exigencias de cumplimiento y una exposición más amplia de información relacionada con la gestión empresarial.
Por su parte, Vílchez destacó que la Corte entendió estas obligaciones como un mecanismo destinado a permitir que la negociación se desarrolle sobre información objetiva y verificable, descartando que se trate de una exigencia incompatible con la legislación vigente.

Otro aspecto que genera debate es la validación de las disposiciones sobre entrega de información económica y financiera durante la negociación colectiva.| Foto: Referencial
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¿Menos negociación directa y más conflictividad?
Desde la perspectiva de Almonte, algunas de las reglas que han quedado firmes podrían terminar incentivando procesos de negociación más largos y complejos.
Incluso consideró que ciertas organizaciones sindicales podrían tener menos incentivos para cerrar acuerdos rápidamente si cuentan con mecanismos de presión fortalecidos por la propia regulación.
Vílchez, en cambio, consideró que el verdadero desafío estará en la forma en que empleadores y sindicatos utilicen las herramientas que el sistema ya les reconoce.
A su juicio, la sentencia no crea derechos nuevos, sino que confirma una interpretación más amplia de los derechos colectivos laborales que ya venía aplicándose desde el 2022.
El debate que seguirá abierto
Si bien la sentencia despeja las dudas sobre la validez de la reforma, ambos especialistas coincidieron en que no impedirá nuevas controversias en el futuro.
Temas como el arbitraje potestativo, el alcance de algunas medidas vinculadas a la huelga o la aplicación práctica de determinadas obligaciones empresariales podrían seguir generando discrepancias entre empleadores, sindicatos y autoridades laborales.
Con el pronunciamiento de la Corte Suprema, sin embargo, esas discusiones ya no girarán en torno a la legalidad de la reforma, sino a la forma en que sus reglas serán interpretadas y aplicadas en la práctica.
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