Desde Tumbes, el candidato presidencial de País para Todos, Carlos Álvarez, rechazó haber sido sentenciado por el delito de peculado en 2002 y aclaró que si bien recibió una condena en primera instancia por ese caso, esta fue apelada y él resultó absuelto con la anulación consiguiente de los antecedentes judiciales y policiales que generó el proceso.
La precisión la hizo en el marco de su respuesta al dueño de Perú Libre, Vladimir Cerrón, quien lo acusó de «esconder no solo su vida privada en un closet sino también su fujimontesinismo y la corrupción».
«Fui objeto de un proceso judicial, después de muchísimos años de mentiras, calumnias (…) fui absuelto de todos los cargos por la Sala Penal de la Corte Suprema mediante recurso de nulidad», remarcó en un mensaje audiovisual que difundió a través de su cuenta en X.
En esa línea, Álvarez insistió en que si bien hubo una sentencia en su contra, esta fue apelada dando lugar a su posterior absolución, por lo que no estaba obligado a consignar dicha información en su hoja de vida. Mencionó, además, que de acuerdo a la normativa electoral vigente, los candidatos sólo están obligados a declarar las sentencias condenatorias firmes y vigentes.
«Dí la cara, me enfrenté a la justicia y no me escondí, no me fugué a ningún país, ni me asilé; tampoco pedí que anulen mi juicio, tampoco me mantuve prófugo de la justicia», subrayó en explícita referencia a la condición de prófugo del exgobernador regional de Junín —hoy candidato presidencial por Perú Libre— desde hace 814 días.
A los candidatos: «Jueguen limpio»
En su mensaje de casi cinco minutos, Álvarez respondió también a sus detractores a quienes les reclamó una campaña electoral limpia.
«Si desean tacharme o sacarme de la carrera electoral por las buenas o por las malas adelante, y si el Jurado considera que he engañado, ocultado o mentido —cuando este proceso se transmitió en vivo en televisión nacional—, yo mismo me retiro, porque a mí no me lleva a dar este paso la ambición al poder ni mi propósito de saquear el Estado. (…) Repito si quieren tacharme, háganlo; si quieren que me retire, me voy; pero con base. Permítanme (los candidatos) darles una recomendación: jueguen limpio. Hablan de querer cambiar el Perú pero todos siguen con las mismas campañas sucias, dinosáuricas que no aportan nada al electorado «, puntualizó.
Álvarez se refirió también en su alocución a las referencias de Cerrón sobre su «fujimontesinismo» y, sobre el punto, reiteró que apoyó «las medidas que se adoptaron durante el gobierno de Alberto Fujimori en cuanto a lucha contra terrorismo y reinserción económica en el sistema financiero internacional cuando —dijo— el Perú era un paria».
«Económicamente como país estábamos quebrados y nadie nos prestaba un centavo, nunca lo he negado ni lo negaré, yo no soy hipócrita como otros que ahora ni se acuerdan», subrayó.
Finalmente, consideró «mezquino y muy bajo» de parte de Vladimir Cerrón que sostenga que su crecimiento artístico haya obedecido a su «fujimontesinismo y a la corrupción».
«Los que tienen muchas cosas escondidas en su clóset, como la corrupción, son otros, y hasta ahora no dan la cara la justicia como yo sí la di en su momento», concluyó.
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