La violencia volvió a sacudir a San Juan de Lurigancho en una escena que quedó registrada por cámaras de seguridad y la memoria de decenas de testigos.
Eran las 3:21 de la tarde del último domingo cuando un ciudadano extranjero de 41 años fue acribillado dentro de su automóvil, mientras compartía un momento cotidiano con su esposa.
El ataque fue directo. El agresor, también extranjero, se acercó al vehículo y disparó a quemarropa, dejando gravemente herida a la víctima, quien quedó dentro del auto.
El sicario emprendió la huida con el arma en la mano, sin importar la cantidad de personas que presenciaban el crimen a plena luz del día.
Las cámaras de videovigilancia captaron el inicio de la fuga. El atacante abordó una miniván amarilla y escapó por la avenida Bayóvar, amenazando a quienes intentaban grabarlo con sus celulares. Serenos del distrito iniciaron el seguimiento, mientras la tensión crecía con cada cuadra recorrida.
Minutos después, el sujeto abandonó el vehículo en el cruce de la calle Los Sociólogos con el jirón Los Ingenieros y continuó la huida a pie.
Su objetivo era claro: evitar la captura a cualquier costo. En la avenida Wiese, intentó subir a un mototaxi, pero el conductor se negó al notar su actitud sospechosa, frustrando un nuevo intento de escape.
La persecución se tornó aún más peligrosa cuando el sicario, acorralado, disparó contra un sereno que intentó interceptarlo. El agente tuvo que retroceder al no portar arma de fuego. Segundos después, el atacante repitió la acción contra otro miembro del serenazgo e incluso intentó apoderarse de una motocicleta oficial para continuar la fuga.
A las 3:27 de la tarde, seis minutos después del ataque, la huida llegó a su fin. Cuando el agresor intentaba subir a un auto blanco para escapar una vez más, un vecino lanzó un pedazo de madera que lo desestabilizó. En ese instante, un taxista logró quitarle el arma, permitiendo que serenos y ciudadanos lo redujeran en el suelo hasta la llegada de la Policía Nacional.
El detenido fue identificado como Jhon Geiker Rojas Rivera. En el lugar de la captura se hallaron tres casquillos de bala, mientras que la miniván utilizada en la fuga permanecía abandonada a pocos metros, convertida en una de las principales evidencias del caso.
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