El ciudadano José Tipiana se comunicó con Perú21 para hacer un pedido urgente al Ministerio de Salud (Minsa): que el Instituto del Niño de San Borja (INSN-SB) acepte la referencia de su bebé, con diagnóstico de cardiopatía congénita, del Hospital de Emergencias de Villa El Salvador (Heves), que no cuenta con capacidad resolutiva para operarlo y salvar su vida.
«Vengo del Hospital del Niño de San Borja. Me encontré con la directora o la que es encargada de los traslados, le he suplicado, prácticamente me he arrodillado, para pedirle, por favor, que acepten la referencia. Dicen que conseguirle cama UCI a mi hijito es un complicado. Yo ya me siento desesperado», narró entre lágrimas el señor Tipiana, quien arribó a Lima desde Ica a inicios de febrero de este año debido al mal estado de salud de su hijito.
El bebé, de un mes y 21 días de nacido, padece una cardiopatía congénita, conocida como coartación de aorta. Esta condición le provoca insuficiencia cardíaca e hipertensión pulmonar, lo que ocasiona constantes descompensaciones y dificultades para respirar con normalidad. Según explicó su padre, los médicos del Heves le han informado que requiera una cirugía para corregir el defecto cardíaco.
Dicho nosocomio, de acuerdo al papá, «no cuenta con capacidad resolutiva» para intervernirlo quirúrgicamente. Este procedimiento solo se puede hacer, acotó, en el INSN-SB o el INCOR, pero este último es operado por Essalud y el bebé solo cuenta con el Seguro Integral de Salud (SIS).
El menor permanece hospitalizado desde hace dos semanas en la UCI pediátrica del Hospital de Emergencias de Villa El Salvador, donde fue trasladado tras ser estabilizado en el Hospital Santa María del Socorro de Ica, establecimiento de baja complejidad que gestionó su referencia a Lima al no poder atender el caso.
Desde entonces, el personal médico insiste en el traslado al INSN-SB; sin embargo, la familia asegura que aún no se concreta por falta de disponibilidad de camas UCI.
El estado nutricional del bebé también preocupa. Debido a su condición, no tolera los líquidos, única forma de alimentación a su edad. La ingesta incrementa su ritmo cardíaco, lo que obliga a restringir la alimentación y ha provocado que pierda peso. Además, cuando llora o se agita, su ritmo cardíaco se acelera y su respiración se compromete, por lo que en ocasiones debe ser sedado para estabilizarlo.
Tipiana relató que acude casi a diario al INSN-SB para solicitar que acepten la referencia. “El hospital de Villa El Salvador insiste, insiste, insiste, pero no le aceptan (la referencia). Yo no quiero que mi hijo solo esté estable; quiero que lo traten de la enfermedad que lo está complicando”, expresó.
En tanto esto ocurra, el padre vive en permanente angustia. Cada llamada del hospital puede significar buenas o malas noticias. «A veces me dicen que mientras no me llamen es mejor, porque significa que está estable. Pero yo no quiero solo estabilidad; quiero que lo reciban y lo operen”, afirmó.
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