«Así se regrese toda la delincuencia extranjera, no va a bajar la delincuencia”

Tras la caída de Nicolás Maduro, ¿qué hará la diáspora venezolana en Perú?

Hay dos procesos migratorios. Uno es el proceso migratorio regular, de la población que sale escapando de su país por la dictadura chavista. Y el otro es el proceso migratorio ilegal. Entonces, con la migración general de Venezuela, también migró la delincuencia. Y me refiero a personas que ya eran delincuentes en Venezuela, que es altamente probable que hayan estado presos en Venezuela y que salen de allí porque hubo una gran represión del chavismo con comandos de la muerte. Esa migración delictiva se divide en dos: la migración delictiva organizada, que pertenecía a los trenes o a organizaciones criminales en Venezuela, y la migración delictiva atomizada, que es básicamente caraqueña. Entonces, la pregunta es, con lo que está sucediendo en Venezuela, que recién estamos al inicio de un proceso, ¿qué va a suceder?

 

Es el inicio del fin de la dictadura…

Ha caído Maduro, pero no ha caído el chavismo. Entonces, cuando caiga el chavismo y haya las posibilidades de volver, yo creo que al final van a volver en un alto porcentaje, en un 80%. No mañana, no pasado. Y con ellos también va a volver la migración delictiva. La delincuencia venezolana migra con sus paisanos. Son su escudo y sus primeras víctimas. Entonces, al ver este proceso de retorno, yo creo que también va a retornar mucha de la delincuencia venezolana.

 

Ha habido un aprendizaje. No se prevé que vaya a bajar la delincuencia en el Perú…

Así es. Ni en Perú, ni en Chile, ni en ninguna parte. Por una razón muy sencilla: la delincuencia es transnacional. Se equivoca José Antonio Kast al reducir su política de seguridad ciudadana. Yo he estado en Chile durante las elecciones, durante los debates y todo lo demás. Creo que se equivoca. Si bien es cierto que el punto fundamental es la seguridad ciudadana y la economía en Chile, se equivoca al centrar toda su propuesta contra la inseguridad ciudadana en Chile solamente en el tema migratorio. Y en centrar el tema migratorio en la expulsión de los migrantes irregulares. Al estar años instalados, ya las delincuencias locales se han mimetizado con la delincuencia extranjera. Es lo que yo pienso. Y lo digo, más que como hipótesis, como tesis. Así se regrese toda la delincuencia extranjera a su país de origen, no va a bajar la delincuencia en nuestros países. Perú y Chile, básicamente. Colombia, Brasil y México tienen otra dinámica.

 

En su libro habla de las dinámicas entre chamos y faites: sometimiento, adecuación y mimetización.

Son procesos interesantes. En la mimetización, la delincuencia local ha copiado el modelito. La microcomercialización de narcotráfico, pero, básicamente, la extorsión y el sicariato. Es decir, más violento, más muertes y más agresivo todo. Ahora las grandes bandas de extorsión en el Perú ya no son dirigidas por venezolanos. Son los peruanos los que las dirigen. Y ahí viene otro proceso: la tercerización. La delincuencia local está tercerizando a la delincuencia extranjera. ¿En qué sentido? Hay demasiada mano de obra delictiva barata. Básicamente venezolana. En Chile es venezolana y colombiana. Pero aquí es venezolana. Y la delincuencia peruana subcontrata. ¿Quiénes son los encargados de ‘sicariar’, que es un verbo que usan ellos? ¿Quiénes hacen la parte más dura y violenta? Los venezolanos. Son subcontratados por la delincuencia local.

 

También se dan alianzas transnacionales.

También se dan estas alianzas binacionales, pero son muy coyunturales, muy frágiles, porque hay mucha desconfianza. Inclusive dentro de la misma delincuencia venezolana, entre ellos mismos hay mucha desconfianza. Hay muchas peleas entre bandas, básicamente entre los trenes. Hablo en plural porque el Tren de Aragua no es el único, existen varios trenes. El Tren del Sur, el Tren del Llano, el Tren del Desastre… Contra otros grupos que son los antitrenes, que son básicamente de Caracas, porque en Caracas no hay trenes. Los trenes son de provincia, de otros estados de Venezuela. Entonces, entre ellos mismos hay desconfianza y se pelean. Y con la delincuencia peruana, lógicamente, con mucho cuidado. Las alianzas que se hacen hasta ahora son tipo injerto. Es decir, se injertan para un laburo. No son bandas estables, sino para una acción concreta y después se separan. Entonces, se dan esos tres fenómenos de manera conjunta: la mimetización, la tercerización o subcontratación, outsourcing. Y en tercer lugar, estas alianzas coyunturales tipo injerto.

 

Entonces, la tesis es que la delincuencia no va a bajar con el regreso de los venezolanos a su país.

Mira, definitivamente no. La teoría básica de la criminología te dice que un Estado necesita tantas fuerzas represivas cuanto sea en número y en dificultad y gravedad su delincuencia. Es decir, en un país como Canadá, donde no tienes gran delincuencia, no necesitas una gran fuerza policial represiva. En cambio, en el Perú, sí. Y claro, lógicamente la delincuencia va a avanzar hasta donde se lo permita el Estado donde llega. Entonces, con todas las medidas que se están tomando en el Perú en cuatro años, habiendo tenido tres presidentes, seis directores de la policía y dieciséis ministros del Interior… Como Estado, no estamos respondiendo bien. Chile sí está respondiendo bien.

 

¿Qué está haciendo bien Chile?

Chile es un país mucho más institucionalizado. A partir del 2016, el Perú se ha ido desinstitucionalizando con la caída de Kuczynski y las sucesivas caídas de gobiernos. Si uno ve los debates, por ejemplo, los tres de derecha, su agenda contra la seguridad ciudadana era muy parecida. Tienes un Parlamento que, si tú los escuchas, son la envidia. Hacen palidecer hasta el más pintado de nuestro Congreso, que no hay muchos. Lamentablemente, Carlos Anderson se murió. Y tienes una Policía mucho más estable.

 

Y tienes una Policía que investiga…

Tienes eso que el general (Remigio) Hernani dice siempre, que es una cantaleta, pero tiene razón, y es que vuelva la Policía de Investigaciones. Es decir, en Chile tienes carabineros, pero también tienes la PDI, la Policía de Investigaciones. Esa Policía de Investigaciones ha capturado a 400 internos del Tren de Aragua. Nosotros tenemos 3,500 venezolanos en las cárceles. Pero ellos ya han detectado a 400 que son del Tren de Aragua. Entonces, cuando les pregunto: “¿Cómo me puedes demostrar que son del Tren de Aragua?”. Me muestran el análisis de sus celulares. ¿Acá en el Perú tenemos la capacidad para hacer el análisis de los celulares de los delitos que se cometen y de las personas que capturan? No.

 

Y, a pesar de eso, aún no han logrado ganar la guerra contra la delincuencia.

Chile tiene mucha más capacidad institucional como Estado de responder a esta delincuencia. Y, a pesar de eso, la delincuencia está arrasando en las calles y también en las cárceles. Había un grave problema de corrupción en la gendarmería de Chile. Por eso Boric ha dicho que va a dividir gendarmería: unos pasan para el Ministerio de Justicia y otros pasan para el Ministerio de Seguridad Pública, que es un nuevo ministerio que se ha creado recién hace unos meses. Entonces, teniendo esas capacidades como Estado, eso no quiere decir que ya van a ganar la batalla contra la delincuencia transnacional. Pero sí están mucho más avanzados que nosotros. Ya están en la etapa cuarta o quinta, que es de retroceso de la delincuencia extranjera.

 

Tampoco tienen tanta mineria ilegal como el Perú.

Las economías ilegales se basan mucho en las economías informales. Pueden llegar más fácilmente a cualquier parte porque tienen una costa larga, no tienen tanta sierra. Su geografía lo permite. En el debate presidencial se quejaban de que había un 30% de informalidad en la economía, la economía en negro que le llaman. Un 30%. Nosotros tenemos 70%. Entonces, claro, con 70% se te cuela todo. Y a nivel de minería, lo dijo Kast, ellos tienen mapeado todo el sistema de minería y a quién le venden el oro. Y está todo, hasta le podemos compartir nuestra tecnología para detectar la minería ilegal, dijo. Están más avanzados también en eso.

 

“PRODUCIMOS, PERO NO CONSUMIMOS”

 

Es muy crítico de la política de seguridad de Jerí.

Es que no le veo nada…

 

Le cambió el nombre al INPE.

Creo que va a pasar a la historia como la falacia Jerí, el síndrome Jerí o la estafa Jerí. Juntas dos instituciones problemáticas y crees que al juntarlas vas a sacar una institución brillante. Juntas dos problemas y crees que vas a tener una solución. Cámbiale de nombre y cambiarás la realidad. Mira, ese es el adagio Jerí. No has construido más penales, no has comprado armamento, no has contratado más gente… La última renovación del parque automotor del INPE fue el 2013. Los últimos 10 años no se inauguró un solo penal en el país. Entonces, ¿cambiándole de nombre vas a cambiar la realidad? Por favor.

 

¿Y su ministro del Interior, exmiembro del GEIN?

Su ministro Tiburcio no ayuda. La teoría Tiburcio del 50/50. ¿Qué es eso? 50% con uniforme y 50% sin uniforme. Y los vas a poner en todos los micros, en todos los buses. Perdón, eso ya implica una racionalidad con pocas neuronas. ¿Cómo llegó a general este señor? Esa es su gran estrategia para combatir los asesinatos de choferes. Ojo, los choferes de ómnibus no están siendo asaltados para robarle el dinero ahí, no. Están siendo asesinados porque no están pagando lo que está exigiendo la extorsión. Entonces, es un fenómeno de crimen organizado diferente al asalto. ¿Vas a poner en todos los ómnibus a policías de uniforme e infiltrados? Mira lo que pasó con este chofer, lamentablemente. ¿Hubo un policía dentro? No. Y, así hubiera habido un policía dentro, es imposible que pueda reaccionar inmediatamente porque la moto pasa, sobrepara, dispara y se va. Eso implica otro tipo de estrategias, porque estamos hablando ya de organizaciones criminales. Lógicamente, tiene que entrar inteligencia e investigación policial.

 

Las mafias peruanas desplazan al Tren de Aragua por el control de la prostitución.

Inicialmente en el Perú la extorsión estaba casi limitada al transporte en La Libertad y, a nivel nacional, con Construcción Civil, con los sindicatos que se peleaban por las obras. Fuera de eso, no había esa presión de bandas extorsivas. Y tampoco había mayor presión por dominar el tema de la prostitución. Nunca ha sido un tema, como tampoco hay la venta de droga. O sea, nosotros no consumimos droga. Nosotros la producimos, la exportamos, pero no consumimos. Nos gusta comer, pero no drogarnos. En todo caso, cheleros somos. Pero entonces, cuando llega la migración delictiva venezolana, ellos sí están muy acostumbrados a dominar la prostitución, pero sobre todo la trata de personas. Y lo primero es la trata de sus propias paisanas. Y como no les gusta trabajar con las nacionales, trajeron de Venezuela, de Ecuador y de Colombia. Entonces, sí comenzaron a dominar. Primero llegaron como chaleco del peruano, que dominaba. Y luego le dieron el batacazo y se quedaron con el negocio. Ojo: el Tren de Aragua no trafica droga en grandes cantidades. No tiene para comenzar a competir con el cártel de Sinaloa, con Los Choneros, Los Lobos o Los Tiguerones… Su negocio es extorsión, trata de personas y sicariato. Es una organización predatoria.

 

Entonces, la delincuencia en el Perú va a cambiar de actores, pero no se va a reducir.

Así es. Va a cambiar de actores, pero no de procesos. Tienes células, facciones y franquicias. Y las células son autopoiéticas. Se recomponen.

 

CUMBRE KAST-JERÍ. José Luis Pérez Guadalupe ve difícil que se logre el corredor humanitario.

 

“Kast está amenazando, pero no está dando salidas”

 

El corredor humanitario es muy complicado.

En un momento lo pensé, pero para presos. Una gran caravana de presos a quienes se les conmuta y expulsa del país. Con las penas más leves, por supuesto, no los delitos graves. Ya era complicado, porque estamos hablando de miles de presos, pero aquí estamos hablando de cientos de miles de migrantes. Y eso es mucho más difícil. Ni siquiera en un barco. Varios barcos, pero tendrían que cruzar el Canal de Panamá, con lo que eso implica en costos. Y bajo el supuesto de que en Venezuela los reciban y tengan dónde llevarlos, porque sus cárceles son literalmente una coladera. Yo veo bien difícil eso. Hay que darle una alternativa. Porque Kast está amenazando, pero no está dando salidas. Quizás más caro, pero más difícil, pero más efectivo al mismo tiempo, van a ser aviones que salgan de Chile.

 

Se ha visto a policías cobrando plata para dejar pasar la frontera peruana.

Lamentablemente. Bien difícil poder luchar contra la corrupción, sobre todo enquistada en algunas instituciones, por más que sea focalizada.

 

 

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