Alianza Lima: Treinta años sin ídolos

Alianza Lima empezó su historia con Alberto Montellanos, esa que se hizo después legendaria con “Manguera” Villanueva y el “Mago” Valdivieso. Hablar de los íntimos de La Victoria es recordar a “Chocolatín” Heredia, Guillermo Delgado y el “Conejo” Benítez. Significa dar gracias por haber sido la cuna futbolística del “Nene” Cubillas, hogar de Perico León, inicio del “Patrón” Velásquez e inspiración de César Cueto. Es lamento cuando rezamos por el descanso eterno de Luis Escobar, los potrillos y Sandro Baylón. Es aplauso para los goles de Waldir Sáenz y, en estos días, una triste resignación por la pérdida de identidad sistemática durante los últimos treinta años.

Hoy se conmemoran 125 años de fundación. Y si necesitamos más detalles basta con hacer tres clicks para obtener información de las grandes figuras que pasaron por el club, de los nombres que brillaron con la camiseta blanquiazul y que extendieron su calidad con la selección. Tenemos abundante material de Alianza Lima porque, sea uno hincha o no, representa la idiosincrasia y el sentimiento que descansan en una vereda por donde las generaciones transitan para pintarse de blanquiazul.

Estos días, sin embargo, no son propicios para celebrar con alegría y satisfacción institucional. Sucede todo lo contrario porque Alianza Lima, en las tres últimas décadas, borró de sus planteles el juego de toque y la creación. No supo mantener, ni actualizar la esencia de su historia. Trajo técnicos equivocados, contrató profesionales acabados, impuso estilos ajenos a su sentimiento y albergó la indisciplina. Es cierto que hace un año recuperó protagonismo, pero fue un destello que se apagó cuando la indisciplina entró al vestuario. Un canto pirata que no se quiso escuchar.

 

BORRARON SU ADN

¿Qué ha pasado en La Victoria? La respuesta es muy sencilla: se ha perdido el sentido de pertenencia. Son otros tiempos, es verdad, pero Alianza no puede jugar con ausencia de creación. En vez de preparar a los ex jugadores que tenían condiciones para la formación, como sucede en todo el mundo, la dirigencia trajo elementos foráneos para imponer el juego resultadista y el pelotazo aéreo. 
El club blanquiazul, hace muchos años, tuvo un ojeador de renombre que se llamó Rafael Castillo. Con su metódo autodidacta y visión de barrio descubrió a las grandes figuras de Alianza hasta los noventa. Eran tiempos que la reserva y divisiones menores daban jugadores al primer equipo. Con la partida del profesor Castillo se terminó la búsqueda de talento nacional y nadie se preocupó por reivindicar ese trabajo. Al contrario, aprovecharon su muerte para cerrar su legado. Los que vinieron después, salvo el gran Jaime Duarte que ha logrado descubrir talento, se equivocaron groseramente, a tal punto que hoy se alinea a siete extranjeros para las competencias nacionales e internacionales. Eso no puede suceder en Alianza Lima. Por eso las suspicacias están a la orden del día y apuntan hacia beneficios personales, a tal punto que viendo algunos rendimientos en cancha la polémica se apodera de la tribuna. Y en esta situación hay comentaristas que se suman sospechosamente.

 

CELEBRACIÓN SILENCIOSA

Estos 125 años de Alianza Lima no llegan con aplausos. Tampoco con la aparición de un jugador que pueda tomar la posta de ídolo. Estos 125 años llegaron con atestados policiales, con supuestas violaciones a una mujer argentina, con acusaciones por agresión física a una peruana y la vergonzosa eliminación ante un equipo paraguayo que debutó a nivel internacional. Una cadena de hechos con resultados nefastos.

El fracaso no solo representa la lágrima deportiva. Significa una pérdida enorme de dinero si consideramos los 6,6 millones de dólares que entraron al club el año pasado. ¿Los 400 mil dólares que dejó la eliminación serán suficientes para indemnizar a quienes estuvieron involucrados en los excesos sexuales de Uruguay?

Ahora tocará sincerar presupuestos, ajustar gastos y replantear la estrategia de juego porque no se puede montar un esquema alrededor de un jugador que tiene 42 años. Alianza Lima no puede valorizar su marca manteniendo como titular a un jugador que ya no está para la competencia internacional. No es falta de respeto a la trayectoria de Paolo Guerrero. Es simplemente marcar la realidad.

Dicen que para el mes de marzo harán una evaluación de los hechos. Lo que significa que se tomarán veinte días para decidir si siguen con Pablo Guede como director técnico. Lo ideal hubiera sido que presente su renuncia porque, realmente, es un fracaso rotundo no haber podido eliminar a los paraguayos. Pero ese es el presente de Alianza Lima. Gobernado por un fondo corporativo donde ejecuta un administrador y propone un director deportivo. Algunos con pasado en la cancha y otros sin saber mucho de fútbol.

No se puede celebrar un aniversario institucional con semejante desliz en la fase previa de la Copa Libertadores. ¡Cómo armas una jarana si se te murió un ser querido hace cinco días! “Manguera” debe estar renegando junto a Magallanes y Kochoy . Guillermo Delgado “El León de José Díaz” seguro se abraza con el “Conejo” Benítez para desearle lo mejor al club que los vio nacer. Igual que Luis Escobar y Sandro Baylón. El “Nene” Cubillas debe estar recordando a “Perico” y el maestro César Cueto quizás lo llame a Waldir Sáenz para reír y no llorar. Y no le digan nada al “Patrón”Velasquez. Puede darse ánimos y repartir como en sus mejores tiempos. Todos ellos son Alianza, medio Perú es Alianza. El club merece un mejor presente.

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